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Catalunya Religió Vie, 30/09/2022 - 18:08
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Glòria Barrete —CR Este sábado se conmemoran cinco años del referéndum del 1 de octubre. Cinco años en los que el proceso catalán ha vivido momentos diferentes, y que han implicado y provocado pronunciamientos, actos y estados de ánimo de todo tipo,  también en la Iglesia Católica catalana. ¿En qué punto nos encontramos? “Declino la invitación a hablar sobre el tema. Todo se ha complicado y enrarecido mucho. Habría que hacer muchos matices y el género periodístico no lo permite. Disculpad”. Ésta es una de las respuestas a la petición por este artículo. De los manifiestos, actas de apoyo, cartas dominicales y declaraciones eclesiales al silencio. 

Julio de 2014. Laicos, religiosos y curas defienden públicamente  que la doctrina avala el Derecho a Decidir. Lo hacen en un acto público en el Caixa Fòrum de Barcelona que reúne a más de 400 personas. En los meses siguientes se suceden cartas dominicales de algunos obispos catalanes a favor de consultar al pueblo catalán sobre la independencia. 

Septiembre de 2015. Una carta abierta de cristianos catalanes pide a los cristianos de España con respecto a las aspiraciones nacionales de Cataluña. Y unos días más tarde los obispos catalanes responden al entonces cardenal Cañizares por avalar la moralidad "de todas las opciones políticas”.

Septiembre de 2017. Empiezan los pronunciamientos más explícitos a favor de la consulta del 1-O. Montserrat, Poblet, la Escuela concertada, 400 curas. La Iglesia se hace sentir al respecto. Consulta, encarcelamiento, juicio y condena. Las muestras y el tono se van sumando a favor de los derechos, pero comienza un goteo que irá a la baja con respecto a pronunciamientos y manifiestos. "No entro en política concreta", dirá un obispo catalán en el 2020 preguntado en rueda de prensa sobre los presos políticos. 

2014, acto por el Derecho a Decidir

"El acto público de entidades cristianas por el Derecho a Decidir surgió por la necesidad de un pronunciamiento en perspectiva de Iglesia sobre el tema", nos explica uno de los organizadores del acto. En ningún momento planteaban entonces, ni tampoco ahora, matiza, que como Iglesia o como cristianos tuvieran que llamar a favor de la independencia de Cataluña. "Sí que creíamos que todas las opciones democráticas, cívicas y pacíficas eran legítimas". Y si ellos no pedían ningún posicionamiento concreto, desde otros sectores de Iglesia sí se insistía en que la unidad de España era un bien moral, que el independentismo era pecado o que había que ir a confesarse por serlo. 

DESDE LA ORGANIZACIÓN DE AQUEL ACTO RECUERDAN TODAVÍA HOY QUE EXISTE UNA TRADICIÓN DE LA IGLESIA CATALANA DE RECONOCER A CATALUÑA COMO NACIÓN, LO QUE IMPLICA QUE ES APLICABLE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA SOBRE EL DERECHO DE LAS NACIONES Y DE LOS PUEBLOS

“Ante esto había que insistir para que nuestros obispos se pronunciaran”, y sobre todo, recuerda, “había que remarcar que la Doctrina Social de la Iglesia sí defiende claramente el derecho de los pueblos a su autodeterminación, hablando sobre todo del derecho de las naciones”. Bien conocido es ya el matiz en este tema sobre si esto es aplicable a Cataluña o no, pero, desde la organización de aquel acto recuerdan todavía hoy que hay una tradición de la Iglesia catalana de reconocer a Cataluña como nación, lo que implica que es de aplicación la Doctrina Social de la Iglesia sobre el derecho de las naciones y de los pueblos. Negar esto, afirma, “implicaba a muchas filigranas”.

Otra cuestión era si esta opción de la autodeterminación era conveniente y en qué sentido debía ejercerse. “Aquel acto del 2014 era por eso; decíamos entonces que la Iglesia entendíamos que podía defender el derecho a la autodeterminación, pero después de que cada cristiano, como ciudadano que es, actuara en conciencia de lo que era mejor por el bien común”. El pronunciamiento de los obispos catalanes se produjo y llegó a plantearse claramente la legitimidad de las opciones. Sin embargo, para algunos sectores o entidades podía parecer un pronunciamiento más débil en la defensa del derecho a la autodeterminación, sin embargo reconocen que “se entendía que si ellos no lo hacían las entidades podíamos hacerla, como cristianos y en nombre de la Doctrina Social de la Iglesia”.

"COMO CRISTIANOS NO PODEMOS ACEPTAR EL ESTANCAMIENTO Y EL STATU QUO SI TODAS LAS OPCIONES SON LEGÍTIMAS"

Sin embargo, todavía hay otro elemento que las entidades de Iglesia activas en esta defensa del Derecho a Decidir han echado de menos, “el de insistir en que ante los conflictos hace falta diálogo para avanzar, pero también usar fórmulas democráticas para dirimir los conflictos, como son los referendos, o las consultas”. Quizás, reconocen, cierta defensa de estas vías e instrumentos también era necesaria a lo largo del proceso.

"Como cristianos no podemos aceptar el estancamiento y el statu quo si todas las opciones son legítimas". Aquí sí creen que ha carecido en los obispos cierta insistencia o pronunciamiento. "Algunas entidades lo hemos intentado y continuado pero con un éxito desigual". 

Lo que se vive actualmente, afirma, "es una desorientación general en el proceso, la confusión que ha generado la desunión, la opacidad en los pasos que se han dado después del 155. Todos hemos vivido con perplejidad y desorientación" .

ESTA REPRESIÓN Y DOBLE VARA DE MEDIR CON EL TEMA DE LA INDEPENDENCIA HACE QUE HAYA MIEDO A HABLAR DE ELLO.

Y más allá de la independencia de Catalunya, lo que se ha vivido en el proceso sí daba pie a hacer pronunciamientos de la Iglesia más allá del 1 de octubre, y han carecido. “Existe cierta regresión democrática en el ejercicio de los derechos. Existe una represión importante y la justicia no está funcionando y no es demasiado equitativa”. Hay agresiones homófobas y racistas, recuerdan, que no se califican de delito de odio, pero en cualquier tuiteo de un independentista se ve delito de odio. "Aquí sí que podrían pronunciarse los obispos y otros sectores de Iglesia". 

Esta represión y doble vara de medir con el tema de la independencia hace que haya miedo a hablar de ello. "Parece que si hablas lo haces a favor de la independencia y aquí creo que hay un exceso de prudencia". Penas desproporcionadas, violencia gratuita, injusticias, mentiras sistemáticas contra Cataluña. "Aquí hay mucho campo por correr en pronunciamientos sobre moral social, pero creo que se peca por defecto cuando el tema puede parecer que se está apoyando la causa independentista, y eso ha provocado y provoca ahora un silencio muy grande".

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