La primera encíclica del pontificado de León XIV aún no ha sido publicada, pero todo indica que su aparición es inminente. Este primer gran texto magisterial reflexionará sobre la inteligencia artificial y su impacto sobre la dignidad humana, que serán su eje central. El título, ampliamente anticipado por la prensa italiana y por medios como Aleteia —aunque no ha sido confirmado oficialmente por el Vaticano—, sería Magnifica Humanitas (“Magnífica humanidad”), una expresión que ya sugiere el marco conceptual del documento.
Desde el verano de 2025, fuentes vaticanas han confirmado que el pontífice está trabajando en este texto fundacional. El pasado noviembre, el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, adelantó que la encíclica abordaría tanto la inteligencia artificial como “la situación general de la sociedad”.
El título elegido sitúa la dignidad humana en el centro del debate. En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la exclusión económica y la fragmentación cultural, Magnifica Humanitas reivindicaría que la humanidad sigue siendo “magnífica”, incluso bajo presión. La referencia no es casual: el nombre papal de León XIV remite explícitamente a León XIII y a su encíclica histórica Rerum Novarum, que estableció las bases de la doctrina social de la Iglesia moderna.
Siguiendo esta tradición, no sería extraño que el nuevo documento viera la luz un 15 de mayo, fecha simbólica en la que se han publicado diversas encíclicas sociales a lo largo del siglo XX y XXI. El 2026, año con un fuerte valor conmemorativo respecto a la Rerum Novarum, aparece como una ventana temporal plausible, lo que refuerza la percepción de que la publicación es cuestión de semanas.
Un tema central ya desde los inicios del pontificado
La atención de León XIV a la inteligencia artificial no es nueva. Ya desde su primera homilía como Papa —pronunciada durante la misa con los cardenales en la Capilla Sixtina, al día siguiente de su elección— advirtió, de manera incipiente pero clara, de los riesgos de un uso deshumanizado de la tecnología. Aquella intervención inicial ya dejaba entrever una preocupación que, con el paso de los meses, se ha ido consolidando como uno de los ejes de su magisterio pontificio.
Cuando la encíclica Rerum Novarum fue publicada en 1891, sacudió el mundo. León XIII afrontaba los desequilibrios de la revolución industrial: desigualdades extremas, explotación laboral y concentración de la riqueza. El texto defendía principios como el derecho a la propiedad privada, el salario justo y la protección de los trabajadores más vulnerables.
Más de un siglo después, el conflicto ha cambiado de forma. Hoy, la tensión ya no se limita a capital y trabajo, sino que se extiende a la relación entre agencia humana e inteligencia artificial, a menudo dentro del mismo entorno laboral y educativo.
León XIV ha insistido reiteradamente en esta idea. En una intervención en junio de 2025, en la Conferencia sobre Inteligencia Artificial, Ética y Gobernanza Corporativa, advirtió de los riesgos que estas tecnologías pueden conllevar para el desarrollo intelectual y emocional de los jóvenes. A pesar de reconocer su “potencial extraordinario”, subrayó la necesidad de acompañar a las nuevas generaciones en su proceso de maduración humana y moral.
“La exclusión es la nueva injusticia”
El mensaje del Papa va más allá de la tecnología. En octubre de 2025, ante movimientos populares reunidos en el Vaticano, afirmó que “la exclusión es la nueva cara de la injusticia social”. Una expresión que muchos han interpretado como un eco contemporáneo de Rerum Novarum.
Según el pontífice, a pesar de la expansión global de las herramientas digitales, el acceso a bienes fundamentales como la tierra, la vivienda o el trabajo digno continúa siendo profundamente desigual. En este contexto, alerta de una pérdida progresiva del sentido de lo humano en los sistemas económicos y tecnológicos actuales.
La inteligencia artificial, insiste, es una herramienta y no un sujeto moral. Sin un marco ético sólido, puede amplificar desigualdades, deshumanizar procesos y reducir a las personas a simples conjuntos de datos. El criterio fundamental, repite el Papa, debe ser siempre la preservación de la dignidad inviolable de cada persona.
Si Magnifica Humanitas sigue esta línea, podría convertirse en el texto programático del pontificado de León XIV: una llamada a la conciencia en una época dominada por sistemas tecnológicos cada vez más opacos, recordando que el progreso, si no es responsable y humano, pierde su sentido más profundo.