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(CR) En la puerta de entrada en la pequeña plaza Ramon Amadeu en el centro de Barcelona cuelga una pancarta en la que se puede leer "Encierro, huelga de hambre. Empadronamiento, papeles, nacionalidad para todos". La puerta del templo es más llena de mochilas, cajas de comida y voluntarios que de costumbre. Este sábado 16 de diciembre un grupo de personas se encerraron en la Iglesia de Santa Anna en Ciutat Vella para reclamar el cambio en la actual Ley de Extranjería. De la veintena de personas que participa en el encierro, ocho están llevando a cabo una huelga de hambre, supervisada en todo momento por un equipo médico.

El lunes la huelga continuaba. En una visita se puede comprovar como familiares, amigos y voluntarios los acompañan y procuran que no les falte agua ni abrigo. Está previsto que la protesta dure siete días y se alargarà así hasta el 23 de diciembre. Junto con el encierro han programado actividades complementarias para difundir la problemática de la acogida en Cataluña, como proyecciones o una exposición fotográfica. 

El rector de Santa Ana, Peio Sánchez, cómo desde la iglesia se quiere apoyar esta iniciativa: "La propuesta es de un grupo de inmigrantes que deseaba hacer patentes sus reivindicaciones, sobre todo para las personas que están en dificultades por los papeles. Sin papeles tienen problemas con el censo, la sanidad pública, la escuela, la protección social y el trabajo. También hay entidades como Papeles para todos y Stop Madre Mortum que les han apoyado ".

En el interior del templo las paredes están llenas de fotografías que captan la violenta odisea de muchos inmigrantes que han sufrido para cruzar las vallas de alambre  en Ceuta y Melilla. La historia que refleja la exposición explica al visitante una historia similar a la de muchos de los residentes actuales del templo, que han huido de su tierra buscando acogida en Cataluña.

El Papa pide acoger

Desde enero de 2017 Santa Anna abre cada día sus puertas a la gente sin techo y allí pueden encontrar techo y comida. Peio Sánchez explica el porqué de la decisión de convertir esta iglesia del centro de Barcelona ​​también en un templo-refugio: "Nuestra opción de ser una Iglesia abierta. Estamos orientados a lo que pide el Papa Francisco con a los más vulnerables. Por eso hemos abierto las puertas a esta reivindicación. Tienen todo nuestro apoyo, queremos seguir lo que dice la carta del 1 de enero del papa Francisco en la que pide acoger, proteger, promover capacidades e integrar las comunidades. Pensamos que esto pone en marcha estas ideas". 

No tienen la misma dimensión, pero el rector cree que "encaja con las reivindicaciones del 2001 en la Iglesia de Pi  Desde entonces no han cambiado demasiado las cosas, más bien se han complicado y tenemos muchas más personas en esta situación". Entonces, el rector de Santa Maria del Pi acogió varios centenares de immigrantes y se consiguió que el problema centrará la atención de medios y políticos. La iglesia se implica otra vez.