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Fotografia: Un dels fotogrames de la pel·lícula "Te protegerán mis alas" [TE PROTEGERÁN MIS ALAS].
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Hay historias que, por su fortaleza, merecen ser contadas. Y este es el caso de Te protegerán mis alas, la nueva película del director Antonio Cuadri, que llegará a los cines el 14 de noviembre distribuida por Maravillas Films. El filme, basado en la novela homónima del salesiano José Miguel Núñez e inspirado en hechos reales, relata la vida de Wentinam, un niño huérfano nacido en Togo y criado en las calles de Kara, que encuentra un camino hacia la integración y la dignidad gracias a la ayuda de un misionero salesiano.

La película, rodada en escenarios naturales de Togo, Marruecos y Sevilla, combina realismo y emoción para ofrecer un retrato humano y profundo del fenómeno migratorio, desde una mirada espiritual y solidaria.

Una historia basada en hechos reales

“Viví esta historia en primera persona hace algunos años”, explica José Miguel Núñez, autor de la novela. “Me parecía estar en deuda con el protagonista, con quien compartí momentos muy relevantes de su vida y de la mía. Cuando decidí escribirla, lo hice casi ‘vomitando’ la historia, con dolor pero también con esperanza”.

Núñez, que conoció al joven Wentinam durante su labor misionera en Togo, relata que “era un chico de la calle acogido por la comunidad salesiana de Kara. Años más tarde, lo reencontré en Sevilla, tras su largo periplo por África y la travesía del Mediterráneo. Fue entonces cuando entendí que era necesario contar esta historia de superación y dignidad humana”.

 “Todos buscamos ser felices, amar y ser amados. Las fronteras no deberían dividirnos”

Para el salesiano, la novela —y ahora la película— es “una historia de crecimiento personal, de lucha por vivir con dignidad, pero sobre todo de creer en la bondad del ser humano”. “Todos tenemos la misma piel, bajo el color exterior”, afirma, y añade: “Todos buscamos ser felices, amar y ser amados. Las fronteras no deberían dividirnos, sino ayudarnos a construir puentes”.

Cuando la literatura inspira al cine

El director Antonio Cuadri descubrió la historia de Wentinam gracias a un amigo cooperante salesiano. “Me dijo: 'Antonio, tienes que leer este libro porque es una historia real y muy impactante; quizá veas una película detrás'. Y así fue”, recuerda el cineasta. “La lectura me conmovió profundamente. Me encontré con un relato que, más allá del tema migratorio, contenía valores humanos y espirituales inmensos: la solidaridad, el amor, la fe, la compañía”.

“Sin el apoyo de la familia salesiana, este proyecto nunca habría visto la luz”

La conexión con Núñez fue inmediata. “Nos conocimos a raíz del libro y, desde entonces, hemos construido una amistad que dura ya siete años”, explica Cuadri. “Él ha sido fundamental en todo el proceso, como un auténtico acompañante al más puro estilo de Don Bosco. Sin su apoyo y el de la familia salesiana, este proyecto nunca habría visto la luz”.

Para Núñez, que ha participado activamente en la adaptación del guion, “ha sido una experiencia emocionante” ver cómo la historia toma forma en la gran pantalla. “Antonio es un director que escucha, que busca la colaboración, y ha respetado profundamente el espíritu de la novela. Hemos trabajado juntos puliendo diálogos, revisando escenas y buscando siempre la autenticidad” afirma el autor de la novela.

Un rodaje veraz y lleno de retos

El filme se rodó en 2023 después de un largo proceso interrumpido por la pandemia. “Ha sido un viaje largo y difícil”, reconoce Cuadri. “La COVID paralizó el proyecto, pero la tenacidad y el apoyo de muchos nos permitieron retomarlo. Lo rodamos en Togo, uno de los países más pobres del mundo, con calor extremo, corrupción y grandes dificultades logísticas. A pesar de ello, queríamos filmar allí, en los lugares reales donde vivió Wentinam. Queríamos sentir su presencia”.

 “queríamos rodar allí, en los lugares reales donde vivió Wentinam”

El director recuerda con emoción la intensidad del rodaje africano: “Encontrarnos con los niños, con sus miradas, con su luz… todo eso nos dio fuerza. La dureza del rodaje fue también la fuente de su verdad. Parte de la autenticidad de la película nace del hecho de haber vivido esta aventura africana”.

La producción, buscando en todo momento la fidelidad con la trama de la novela y la singladura real del protagonista, también cuenta con escenas rodadas en Marruecos y en Sevilla, donde Wentinam culmina su viaje. “Este itinerario no es solo geográfico”, añade Cuadri, “sino también espiritual e interior: es el viaje del propio Wentinam, pero también el de cada uno de nosotros”.

Una mirada humana sobre la inmigración

Para Cuadri, Te protegerán mis alas es “una mirada necesaria sobre la inmigración, alejada del discurso del odio que hoy domina Europa”. “Esta película muestra que detrás de cada migrante hay una historia, una persona, un corazón. No son números ni estadísticas, son seres humanos con sueños y dignidad. Queríamos ofrecer esta otra visión, humana y cristiana, para remover conciencias”.

Núñez lo expresa con la misma convicción: “Muchos discursos populistas hablan de los inmigrantes como una amenaza, pero yo he trabajado con ellos y sé que la gran mayoría solo quiere vivir con dignidad, aportar a la sociedad y mejorar su vida. Wentinam es el ejemplo perfecto de eso: alguien que no tenía nada, pero que dio todo lo que tenía”.

Una historia de fe, amistad y esperanza

Para el director andaluz, Te protegerán mis alas “es una historia dura, pero a la vez llena de luz”. “Nos habla del poder del amor y de la solidaridad como motores para no rendirse nunca”, dice. “Es una película sobre la fe en el otro, sobre cómo las personas pueden sostenerse mutuamente, incluso en medio del dolor”.

“En la vida todos tenemos unas alas que nos protegen, sean la familia, los amigos o Dios mismo”

Núñez, por su parte, resume así la esencia de su obra: “En la vida todos tenemos unas alas que nos protegen, sean la familia, los amigos o Dios mismo. Esta historia quiere recordarnos que, incluso cuando todo parece perdido, siempre hay alguien o algo que nos levanta y nos ayuda a continuar”.

Con una fotografía que captura la intensidad de la luz africana y una narración que combina emoción y compromiso, Te protegerán mis alas se presenta como un canto a la vida, a la fe y a la fraternidad humana. Un relato sobre la migración, sí, pero también —y sobre todo— sobre la capacidad infinita del ser humano para amar y empezar de nuevo.

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