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(Laura Mor –CR/Sant Benet de Montserrat) Les pareció que llamarse "escuela de vida" era "demasiado pretencioso". Al final, se han definido como escuela monástica con el nombre de Sinclètica. La monja benedictina Teresa Forcades dirige este nuevo proyecto del monasterio de Sant Benet. Una propuesta que tiene el apoyo de la comunidad y que nace con la complicidad de la abadesa, Maria del Mar Albajar. Un buen tándem. Dos religiosas que tienen tanta humildad como buenas ideas y potencia creativa.

Este fin de semana están de puertas abiertas: ofrecen un curso piloto dedicado al miedo. Las plazas presenciales están prácticamente agotadas; pero, como toda la formación de la Escuela Monástica Sinclètica, se pueden seguir las sesiones desde el campus virtual, en modalidad online.

Sinclètica abrió puertas el curso pasado. En plena pandemia. Está concebido como un espacio de formación humanística "con el máximo rigor intelectual", defienden las promotoras de esta escuela monástica. Todo un programa que se inspira en la Regla de San Benito y que debe servir para "nutrir el alma". Las clases se imparten en inglés y tienen alumnos de todo el mundo que se conectan por internet y, si lo desean, también de manera presencial. Con la hermana Teresa Forcades hemos hablado de los objetivos y del talante de esta nueva escuela.

¿De dónde sale la idea de crear este espacio de formación humana? ¿Encontrabais que hacía falta en el ámbito universitario?

Tanto la madre abadesa como yo estudiamos Teología en Estados Unidos. Allí hicimos experiencia de una Teología totalmente insertada en la universidad. Aquí, hace unos años no era habitual que alguien que está estudiando Física o Biología o Literatura viniera a hacer un crédito en la Facultad de Teología.

Quizá sí hay gente que va de oyente...

Sí, no quiero decir que ahora no se haga. Pero creo que todavía no tiene una integración tan llena como en Estados Unidos o Alemania. Hay una cierta marginalización de la Teología y de los estudios bíblicos en nuestro contexto. Es fruto de unas razones históricas, pero resulta en un empobrecimiento por ambos lados: para la Teología y la Biblia, y para la cultura en general, para la gente joven que está estudiando y que no tiene acceso.

Diría que esto es el punto de partida. Lo habíamos hablado con Maria del Mar y cuando ella fue abadesa, en el momento en que yo tuve la exclaustración, también habíamos dicho algo. Fue al regresar de estos tres años de exclaustración que me lo propuso seriamente.

Lo llaman escuela monástica.

Primero era "escuela teológica". Pensamos cómo lo queríamos hacer, cuál era la idea. También dijimos "debe ser una escuela de vida". Pero era demasiado pretencioso: ¿Cómo enseñas qué es vivir? Si somos un monasterio, mejor llamarlo "escuela monástica", para profundizar en una tradición cristiana y humana. El monaquismo siempre ha sido el arquetipo de quien busca una autoconciencia más profunda y comprensión. Era adecuado porque somos un monasterio y reunía esta parte de interés intelectual –desde hace muchos años, y aún hoy, existe el prestigio intelectual de la tradición monástica–, y en la escuela lo unimos con la experiencia de vida. Y esa es la gracia.

En Europa, ¿hay otros referentes similares?

¡No hemos hecho este estudio de mercado! [ríe] Evidentemente, hay monasterios haciendo cosas similares, empezando por aquí arriba [Montserrat]. Con el máster, desde el principio, la idea era el rigor intelectual máximo, interactuando con otras aproximaciones y ámbitos culturales que no son propiamente los de una facultad de Teología.

Por eso el tema de la literatura, la música y las bellas artes. En la literatura, hay un tema algo personal: yo hago el programa 'Pàgines que m'han corprès' en Ràdio Estel. Es coger textos y profundizarlos. Como si fuera una Lectio Divina, pero con textos de la literatura, de cosas que te tocan. En la Lectio decimos "cuando una frase te afecta, allí te paras", como con los ejercicios de San Ignacio.

 

"Si es escuela de vida, es para ayudar a vivir la complejidad"

 

De música, aquí disfrutamos muchas horas. Y las bellas artes para acabar de completar. Pero hay otra pata de este máster. Esperamos hacer un piloto este curso añadiendo políticas, filosofía y ciencia y, si va bien, marcha el próximo año el programa doble.

Comienzan ya.

Sí, este fin de semana, del 3 al 5 de septiembre, será el piloto. El programa normal es de octubre a junio, un fin de semana al mes. Y las spring-autumn lectures son unas puertas abiertas. Este fin de semana será doble: arte y ciencia, con la biblia y teología comunes, así como la convivencia y el diálogo final en la que hay un mínimo de tres profesores y todos los estudiantes. Este fin de semana tenemos dos profesoras que vienen del extranjero: la profesora Pyschny de Biblia, que viene de Berlín, y la profesora Guarnieri de Literatura, que viene de Roma.

Antes del diálogo final hay 45 minutos de silencio personal: my pearls for the weekend: ¿con qué me estoy quedando?, ¿qué me llevo a casa de valor? A esto le llamamos "perlas". La idea de este fin de semana es que el diálogo final sea conjunto: ciencias y arte. Hablaremos del miedo desde la perspectiva de ciencia, filosofía, política, literatura, bellas artes, música, Biblia y teología.

¿Siempre con la Teología y la Biblia de fondo?

Sí. Existe la posibilidad de hacer el máster 'Conocimiento, arte e interioridad' o el máster 'Conocimiento, ciencia e interioridad'. Con los mismos temas y metodología. Son fines de semana con cinco clases y ¡puedes acabar agotado! Ahora dicen que no, porque ponemos ratos de silencio en medio.

Sirven para acolchar.

Y ayudan a metabolizar. El input es mayor de lo que puedes abarcar. La intención no es abrumar a nadie, pero sí evitar el didactismo del "ahora te lo contamos". No. Si es escuela de vida, es para decir que el mundo es complicado y ayudar a vivir esta complejidad. Cuanto más profundizas en un tema, más sabes que no sabes. Tomamos esto de Sócrates y la metodología de la perla va en este sentido.

¿Qué es la metodología de la perla?

Uno de los temas que tratamos es el amor, ¿qué es el amor? Nadie lo puede definir ni explicar. Pero hay cosas que a mí me han afectado. Productos culturales: libros, obras de arte, pasajes teológicos, bíblicos... Esto se puede compartir y es muy interesante. Yo, si me dices amor y literatura, te digo esta novela. Son eso, las clases. Al profesor le preguntamos si tiene una perla en ese tema. Son expertos, la mayoría doctores y profesores de la universidad, muchos. Pero, aparte de la experiencia, que la buscamos y la valoramos, no basta con que seas profesor de universidad. Tienes que tener una perla. Algo que te haga vibrar. Si no la tienes, no puedes ser profesor de esta escuela porque creemos que hay cosas que se transmiten con la vida misma, no solo con la parte intelectual. Y sin desmerecer la parte intelectual. Este es el reto.

 

"No puedes suponer que todo el mundo sabe quién es la Virgen María, porque hay gente que no lo sabe"

 

¿Qué buscan los estudiantes en su escuela?

Son gente que busca nutrir el alma. Y valoran que sea algo serio. Los hacemos trabajar bastante. A los alumnos les pedimos que vengan de la universidad. Pero puedes venir sin saber nada de Biblia. Todos los profesores comienzan su tema de cero; lo que pasa es que al cabo de cinco minutos suben muy alto. Es como lo hacen en Estados Unidos y lo valoro mucho. Siempre partimos de la diversidad de gente: no puedes suponer que todo el mundo sabe quién es la Virgen María, porque hay gente que no lo sabe. Pero al cabo de muy poco, estás hablando de algo profundo de mariología que no se puede presuponer que todos los católicos la sepan. Y ya estás abriendo una discusión de especialista.

Una de las profesoras que tenemos de Biblia, Silke Petersen, de la Universidad de Hamburgo, lo hace perfecto: empieza de cero y al poco ya estás en el evangelio de Juan y discutiendo de un tema de especialista, pero no has perdido nadie por el camino. Es muy emocionante.

De música, en profundidad, mucha gente no sabe. El profesor y pianista Emili Brugalla analiza una obra de Alfred Schnittke. Yo no había oído hablar de él: formaba parte de un grupo de músicos que estaban bajo un puño férreo en la Unión Soviética, que no les dejaba expresar la espiritualidad a través de la música. Había unas directrices de gobierno fijadas y todo lo que fuera espiritual, místico y cristiano estaba reprimido. Schnittke hizo muchas obras y con el profesor de música comentamos sobre un réquiem y es apasionante. "Aquí entra el pedal, aquí hay un eco y aquí ha hecho un cambio de tonalidad...". Yo, aquí, aprendo algo del miedo y de cómo reverbera con el gong y cómo se resuelve después. Las clases buscan tener tanta profundidad como sea posible.

¿Están satisfechas?

Sí, está siendo muy bonito y, para mí, sorprendente, ver cómo lo viven los profesores. Pensaba en los alumnos, pero no tenía en el foco como lo vivirían los profesores. Hay 20, y para ellos es una oportunidad para hacer algo que, si no, no podrían hacer. Esto les ha gustado mucho.

En Sinclètica les damos un tema y les pedimos: "prepara una perla", algo que a ti personalmente te haga vibrar, que te haya afectado de verdad. Los 18 temas que hay son una secuencia lógica, basada en la Regla de San Benito.

¿Por dónde comienzan?

Empezamos con el conócete a ti mismo. Es el oráculo de Delfos, pero también está en la Regla de San Benito. Esta escuela tiene una presuposición antropológica: que todos los seres humanos estamos hechos de la misma pasta. Estés donde estés, estamos hechos a imagen de Dios y un Dios que es amor. Este conócete a ti mismo nos lleva, inevitablemente, al amor. Si te aman y amas ya no te preguntas qué has venido a hacer a este mundo. Lo vives.

Con esta escuela muestran ecos del cristianismo en otros referentes culturales o en cualquier estímulo artístico, social, o incluso político con este nuevo módulo que ofrecen... ¿Es plantear de nuevo el relato cristiano?

Sí, pero es bilateral. No buscamos reposicionar... ¡es que tenemos mucho que aprender! Leo, escucho y entonces entiendo aquel pasaje del Evangelio de Juan mejor. Es este el lugar de nuestra escuela, que es propiamente cristiano: no es sólo el de dar, sino también el de recibir. Hacemos teología y hay también teología musulmana, con la profesora Farah Zeb, de Londres, que habló de Jesús y de María desde la perspectiva del islam y con la que hicimos una clase conjunta sobre el silencio: yo soy la católica y voy con velo, y ella es la musulmana y no lo lleva. Y en Biblia tenemos dos profesoras judías. De momento, no hay ningún profesor budista, porque no hemos buscado explícitamente que sea interreligioso. Pero podría estar muy bien si hubiera un profesor budista y también podría hacer literatura.

¿Qué implica el máster?

Si eres oyente, implica lo que puedas o quieras dedicar. Si eres full-student, este máster pide tiempo: como mínimo, 30 horas al mes. Hay cinco clases un fin de semana al mes y cada clase pide 6 horas de trabajo previo. Preliminary tasks: leer un libro, escuchar un concierto, mirarte la obra de arte, leerte un artículo... Y luego tienen que hacer un Paper, contestando una pregunta: y la pregunta siempre está orientada, primero, a que nos demuestres que has hecho los deberes. Y luego, la parte crítica. Luego, los estudiantes hacen los Protocolos y las Anticipaciones: cada clase que tenemos no comienza tomando la palabra el profesor, sino que antes hablan dos estudiantes, cinco minutos cada uno. Esto lo he sacado, en parte, de Alemania, donde lo llaman protokoliren. Resumen la clase anterior, como un acta, no solo de contenidos, sino de decir qué pasó, qué hicimos hace un mes.

¿Cómo se financia la escuela?

La escuela no nace con un gran presupuesto. Nos hicieron una donación a tal fin que nos permitió poder hacer el campus virtual y hacer llegar la fibra óptica al monasterio. ¿Cómo atraes a los profesores? Si a alguien le dices '¿puedes hacerme 9 clases?', te dirá que es imposible. Por eso hay tantos profesores. Cada uno hace dos clases al año. En el primero y segundo semestre. De septiembre a enero, cada mes los alumnos tienen un equipo nuevo de profesores.

La idea es que la escuela pueda funcionar con las matrículas, pero también que pueda haber hasta un 50% de personas con beca. Ahora tenemos 14 full-students y 40 oyentes, la mitad becados por la misma escuela y uno, por una fundación alemana.

Hablan también sobre creatividad y sobre el hecho de que las personas son canales de Dios.

Decíamos que empezamos con el conócete a ti mismo y el descubrimiento del amor. Con dos clases ya habríamos terminado. Pero no. Si descubres el amor, vas profundizando, ves que te han amado primero. El amor no nace de ti. Por eso, la tercera clase es la gracia. Cada uno la vive como la vive. Tenemos alumnos ateos o agnósticos. Los artistas hablan de la inspiración, que es algo que viene de fuera. Imagínate todo un fin de semana hablando de la gracia desde la perspectiva de la literatura, las bellas artes... La profesora de literatura habló del cántico XXIII de La Divina Comedia de Dante, cuando dice que relaciona la gracia con la mujer: ¿qué significa esta imagen femenina encarnando una gracia que se vive como un don y que está más allá de lo que puedes controlar?

¿Qué viene después de la gracia?

Después de haber experimentado que a ti te han amado primero viene la humildad: el centro del amor, no soy yo. Tras la humildad viene el silencio. Después, la palabra. Después, la comunidad. Y luego hay una cosa sin la que no hay comunidad que se aguante, que es el perdón. Y después del perdón, y no antes, viene la plenitud. Esto es el primer año. Es un máster de dos años, pero te puedes incorporar el primer año o el segundo.

¿Y el segundo año?

Todo son temas, por pareja, que profundizan los del primer año. Conócete a ti mismo: ¿qué lo profundiza? El sufrimiento: cuando sufres, es cuando te conoces a ti, a los amigos... El sufrimiento como fuente de conocimiento.

 

"La joya del corazón solo viene cuando puedes hacer silencio, espacio para escuchar, para que llegue algo nuevo de fuera"

 

¿Cómo continúa?

Lo que profundiza el amor es la libertad: no es un amor que ata, sino un amor que hace libre. Lo que profundiza la gracia, la verdad. Para santa Teresa de Lisieux, la verdad es la gracia, que te han amado a ti primero, que eres un don. Después de la gracia viene la humildad y lo que profundiza la humildad es la oración. Y para gente que no sea creyente puedes entender la oración como una actitud vital: la oración es situarse ante la vida esperando que te de cosas buenas, y no solo esperándolas, sino pidiéndolas activamente. Tú las pedirás a Dios y el otro, a la vida en general. Es una actitud proactiva y receptiva.

¿Y después?

Lo que profundiza el silencio en el segundo año es la joya. La alegría, el entusiasmo, la alegría del corazón solo viene cuando puedes hacer silencio: espacio para escuchar, para que llegue algo nuevo de fuera. Cuando llega, esto es la joya. Si ya lo sabes y todo está medido, la vida es muy aburrida. Jesús dice: "Todo lo hago nuevo". Esta cosa de cada beso es nuevo si hay un amor vivo.

Luego viene el tema de la palabra y lo que la profundiza es el sentido: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿qué sentido tiene tu vida? Después viene la comunidad, y lo que la profundiza es el Shalom, la comunidad universal, la justicia, la paz. A continuación, lo que profundiza el perdón es la inocencia. Este poder mirarnos unos a otros y poder ver la parte que no está dañada. La imagen de Dios en el otro. Y por último: ¿qué profundiza la plenitud? La profundiza un tema fundamental en la vida monástica, que remite al conócete a ti mismo con el que se inicia el programa, que es la soledad.

¿Cómo entienden la soledad?

No como aislamiento, ni confinamiento, sino la soledad del monje, el monos, que significa unificado: el reconocimiento vivencial, existencial, de tu irreductibilidad personal, no desde el cierre, sino desde donde puedes aportar al mundo y formar parte de una comunión. Es este espacio de soledad, que en la vida viene una y otra vez; pero que si no tienes bien articulado hace que la plenitud se te escape siempre. Es inalcanzable. Somos peregrinos y estamos caminando. Pero esta soledad, entendida como irreductibilidad personal, forma parte de la trinidad. Es algo vivo y dinámico.

¿La valoración del primer curso ha sido positiva?

Sí, pero también ha habido cosas negativas. Ha sido un reto técnico: lo hacemos presencial y en streaming y, por una serie de cosas, nos quedamos sin técnico en la segunda clase. Al final lo estamos haciendo con personas que no son profesionales y ha sido necesaria una curva de aprendizaje. Tenemos una mezcladora, que nos ayuda con temas de sonido. Hacemos el streaming en directo, permitimos que los alumnos interactúen en directo con la clase presencial. Los profesores contestan e interactúan tanto con los alumnos presenciales como con los online. No es fácil. Los alumnos han tenido mucha paciencia y ha sido un sufrimiento. Ahora hemos terminado bien. Ha sido muy bonito ver como los full students han ido tejiendo lazos. Y les parece muy adecuado que pueda existir la propuesta de ciencia, filosofía y política.