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(Glòria Barrete –CR) El liturgista Sebastián Janeras imparte un curso en la Facultad Antoni Gaudí del Ateneu Sant Pacià sobre Egeria y su itinerario a Tierra Santa. Egeria, autora del primer documento que tenemos sobre la liturgia de Jerusalén y que, a pesar de ser del siglo quinto, escribe con un estilo "muy vivo y personal".

En el siglo cuarto hay un grupo de mujeres, "señoras de buena posición", que peregrinan a Tierra Santa. Ninguna de ellas, explica Janeras, escribe sus vivencias, pero sí sabemos de su existencia para que otros autores hablan de estas mujeres. Egeria, en cambio, sí explica su itinerario, su viaje a Tierra Santa. Explica la peregrinación a todos los lugares bíblicos y finaliza justo antes de volver a casa, yendo a Mesopotamia para ver también los lugares monásticos. 

De Egeria sólo se conserva un manuscrito mutilado descubierto en 1884. Falta, porque ella misma lo indica, su viaje a Egipto. "Se ha podido datar, por varios elementos, que llegó a Jerusalén antes de la Semana Santa del año 381 y que se marchó el lunes de Pascua del año 384". El viaje se ha podido reconstruir casi día por día, afirma Sebastián Janeras, y lo hace entre el año 383 y 384. ¿Qué pasa, entonces, en el año 382? Es cuando Egeria va a Egipto, "ya que hace alusión a eso dos veces en su texto".

La segunda parte de los textos es la que corresponde a la descripción de toda la liturgia de Jerusalén. "Los oficios cotidianos, el año litúrgico, la catequesis". Janeras recuerda que Egeria lo describe con detalle. "Ella lo vivió pero está claro que ya seguía una especie de libro porque es una descripción muy importante que se convierte en el primer documento que tenemos de la liturgia de Jerusalén". Un documento que es confirmado por el leccionario arménico de principios del siglo V y que concuerda y completa el de Egeria. "Nos encontramos ante dos partes muy importantes, históricamente por la peregrinación, pero también por el estilo tan vivo de Egeria".

Un estilo que Sebastián Janeras describe como "muy vivo y muy personal". Explica, por ejemplo, cómo durante la lectura de la Pasión la gente en la liturgia de Jerusalén se pone a gritar y a llorar, "a hacer gemidos y rugidos". Egeria utiliza, pues, "un lenguaje muy vivo y donde expresa a menudo que ella desea ir a un lugar por voluntad de Dios". 

Para los latinistas también es un documento muy interesante porque pertenece al latín tardío y, más concretamente, a lo que se llama latín cristiano. "En las universidades, en el departamento de latín, se estudia Egeria". Janeras, sin embargo, cree que Egeria es una autora para todos. "Para quien quiera ir a Tierra Santa, por ejemplo, es un manual, un vademécum muy importante".

Desde 1884, cuando se encontró este texto, Egeria ha traducido a veinticuatro lenguas, y en algunas lenguas hay también varias traducciones. "La última traducción publicada es en búlgaro y todavía está en perspectiva otra en georgiano". Es una figura, remarca Janeras, "muy estudiada en las universidades de latín, pero también  ha sido estudiada en muchos círculos eclesiales como mujer". El liturgista cada tres o cuatro años publica una bibliografía existente sobre Egeria. "Es realmente abundante lo que se escribe sobre Egeria". 

Sebastián Janeras, autor del edición catalana sobre Egeria y su peregrinación editado por la editorial Bernat Metge, entró en contacto con el texto de Egeria durante sus estudios de liturgia. También es autor de la edición catalana sobre Egeria publicada por el Centro de Pastoral Litúrgica, de la cual en septiembre saldrá la segunda edición. "Vi que no había ninguna traducción catalana y me decidí a publicarla, una revisión del texto latino y una traducción catalana". Era el año 1986. A partir de entonces ha ido siguiendo todo lo que se publica sobre el tema y está en contacto con gente también interesada.