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(CR) En los últimos años varias entidades financieras han mejorado los instrumentos para facilitar la captación de fondos de las entidades religiosas y sin ánimo de lucro. En el mundo eclesial también ha llegado el momento de dar un salto. Si la gente ya se ha acostumbrado a pagar con tarjeta o con el móvil, ¿por qué no nos adaptamos a este formato de recaudación?

Con esta idea de referencia, Banc Sabadell promovió este martes una jornada sobre la captación de fondos para las entidades católicas. El director del servicio de Instituciones Religiosas del Banc Sabadell, Santiago José Portas, presentó la experiencia de la entidad en este sector y el sistema Done que han desplegado el último año en 60 puntos de Cataluña.

Portas explicó como los atriles para donativos, que permiten pagar en efectivo o con tarjeta, han conseguido aumentar la recaudación: "Los donantes son más generosos cuando pagan con tarjeta". Un promedio de más de 9 euros por donativo, muy por encima del que se recoge con la tradicional colecta. Otro dispositivo, la hucha digital, ha conseguido el mismo efecto. Es un pequeño dispositivo en formato de hucha que se puede utilizar en eventos de calle o para hacer la colecta pasando la hucha y recogiendo el dinero a través de la tarjeta de crédito.

 

Gastar dinero para ganarlo

Para que estas herramientas funcionen, en la sesión se insistió en que es necesario un replanteamiento de las estrategias de captación de fondos. Un factor clave es la transparencia: "Se debe informar siempre sobre dónde va el dinero, la sociedad es cada vez más exigente". En este sentido, Juan Uribe, director del Instituto de Fundraising Católico, puso algunos ejemplos de buenas prácticas y reclamó formación en este ámbito: "Todos los parrócos creen que saben pedir, pero se tiene que aprender". El agradecimiento a los donantes o la información permanente sobre el uso de su dinero, son algunas de las claves para aumentar la recaudación.

La sesión en el auditorio del Banc Sabadell en Barcelona también incluyó una intervención de Miriam Díez, directora Global Engagement en Aleteia y directora del Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura. Centrada en la visión comunicativa, insistió en que hoy "la Iglesia tiene que entender que es una institución más en un mar de propuestas" y que "si no comunica lo que es y lo que hace, tiene el riesgo de convertirse en irrelevante”. En este sentido, "la comunicación cuesta dinero pero aporta dinero".