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(Laura Mor –CR) En los años cuarenta el régimen franquista clausuró los templos evangélicos. Y las comunidades protestantes optaron por hacer cultos clandestinos en las casas. Una pequeña muestra de la resistencia permanente que ha ejercido el protestantismo histórico en Cataluña y que recoge el documental Protestants. La historia silenciada del periodista David Casals. Producido por Clack, el documental se estrena en el marco de la Mostra de Cinema Espiritual de Catalunya y se podrá ver el martes 16 en Mataró, el sábado 20 en Barcelona y el lunes 22 en Sabadell.

“Mi abuela materna siempre me había contado que hacían cultos clandestinos en el comedor; una vez recibieron una denuncia y mi bisabuelo pasó una noche en el calabozo”, explica el periodista en entrevista a Catalunya Religió. Cuando su abuela muere en marzo de 2018, decide recuperar el tema y recoger la memoria de toda una generación. [Nos lo ha explicado también en el podcast de La Rebotiga de Catalunya Religió. ► Puede recuperar la conversación aquí.]

Se pone en contacto con el periodista mataronense Joan Salicrú, cofundador de la productora Clack. Y comienzan así un proceso que dura tres años y medio. El resultado es una pieza audiovisual de 52 minutos que recoge la voz en todas las denominaciones históricas del protestantismo presentes en nuestro país: las Asambleas de Hermanos, la Iglesia Evangélica de Cataluña, los anglicanos de la Iglesia Española Reformada Episcopal, la Unión de Iglesias Bautistas de Cataluña y la Federación de Iglesias Evangélicas Independientes de España.

El montaje sitúa muy bien los dos templos más antiguos de la ciudad de Barcelona: la iglesia evangélica de Sant Pau, actualmente en la calle Aragó 51; y la Asamblea de Hermanos de la calle Teruel, en el barrio de Gracia. En este último templo,  Noemí Cortès, presidenta de la Institució Bíblica Evangèlica de Catalunya (IBEC), repasa las diapositivas antiguas con una linterna mágica. Es el hilo conductor de tinte poético del montaje. "En el siglo XIX llegan las primeras comunidades que utilizaban métodos que por la época eran innovadores, el cine apenas se estaba inventando y la linterna mágica se utilizaba para dar clases de escuela bíblica o para proyectar letras de los cantos”, explica Casales. La que conservan de la calle Terol les ha servido como "un recurso artístico, de poner luz a un tema que no se conoce".

Un contexto histórico determinante

Con una óptica periodística, el documental Protestants hace una breve pincelada en el origen del protestantismo. Y describe las etapas clave de su trayectoria en nuestro país. Desde que la Inquisición impidió que arraigara el mensaje de Martín Lutero, pasando por la constitución de 1869 tras el exilio de Isabel II, la segunda república, la guerra civil, el régimen franquista, y hasta la redacción de la actual constitución.

Si bien las primeras comunidades se sitúan a partir de 1869, "seguramente antes había cosas clandestinas", apunta David Casals. El periodista explica que en 1845 se publica en Londres una traducción del Nuevo Testamento en catalán. Muestra de que "había una necesidad, todo era clandestino y muy minoritario".

A partir de 1869, el mundo evangélico no sólo se funda iglesias. Casals pone un ejemplo familiar. "Tengo un tatarabuelo que se convierte al protestantismo aquí Barcelona en 1896". En su comunidad, en Rubí, el pastor Francesc Albricias, funda un casal republicano, una revista, una sociedad de socorros mutuos para los obreros, una escuela –en una época con una tasa de analfabetismo muy elevada–, una iglesia y una logia masónica. Albricias será desterrado en Alicante por haberse negado a arrodillarse en una procesión.

"Con la segunda república se reconoce por primera vez la libertad religiosa, pero no se vive". Y justo después, con el estallido de la guerra civil, "las iglesias protestantes son equiparadas a judíos, masónicos y comunistas".

Mientras que en el resto del Estado, explica Casals, se ejecutan pastores protestantes –como el caso del reverendo anglicano Atilano Coco en Salamanca–, en Cataluña, en cambio, a partir de 1939 hay muchos pastores en el exilio. "Lo primero que hacen las tropas de Franco cuando llegan a Barcelona es quemar las iglesias evangélicas, excepto las que dependen de las comunidades de expatriados".

Entre la clandestinidad y la intolerancia

El documental relata con detalle cómo el culto protestante es clandestino hasta 1945. Son celebraciones con un máximo de 12 personas, a menudo con gente controlando entradas y salidas. Evitan dejar nada por escrito y, sobre todo, sin uno de los elementos que caracteriza al protestantismo: el canto comunitario. "Todo se hacía en voz baja; los testigos explican cómo entrar y salir, espaciando las entradas, tratando de no repetir el domicilio de una semana por otra", apunta Casals. Solo en Barcelona se calcula que un centenar de domicilios particulares acogieron culto con regularidad durante esa época.

Con el cambio de contexto internacional después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, "el régimen de Franco se ve obligado a echar un poco de mano abierta", recuerda. Se aprueba el 'Fuero de los Españoles', un documento que reconoce la libertad religiosa, pero sin manifestaciones públicas. "Reconocen la libertad religiosa de un modo algo particular. Dice que la religión oficial es la católica, pero quienes profesan un culto no católico serán respetados".

Dos años después de reabrir iglesias, en 1947 viven "una ola de intolerancia", fruto de una carta del cardenal de Sevilla que insta directamente a atacar a los templos protestantes. "En Catalunya los que hacen estos ataques son los requetés", explica.

Asaltan el templo metodista que hoy se encuentra en la calle Tallers de Barcelona, ​​hieren a un pastor en Granollers y se hacen pintadas en una iglesia de Figueres que dice "Id a Inglaterra". Según explica Josep Lluís Carod-Rovira en el documental, la pintada responde al "tópico de que el protestantismo es una religión extranjera y para extranjeros".

150 años de historia

Para Casals es importante poner en valor la propia historia: "En Cataluña las iglesias protestantes históricas llevan más de 150 años aquí". Y recuerda que "las primeras comunidades protestantes en Cataluña querían modernizar, aplicar los valores evangélicos en la sociedad, tenían un activismo social".

Considera que "a finales del siglo XIX las primeras comunidades tienen un componente no progresista, pero sí liberal". Recuerda cómo además de una iglesia, fundaban escuelas, imprentas u hospitales para atender sin discriminación las necesidades del mundo evangélico y con clara vocación social.

También señala que "para un protestantismo clásico lo más importante del culto es la predicación". Algo que contrasta, dice, con el talante de los nuevos movimientos carismáticos, pentecostales y neopentecostales. Dirigidos a clases populares, dedican más tiempo al canto que a comentar las escrituras en las celebraciones. "Esto les consuela y les da energía; debe haber espacio para todo", concluye Casals.

Sin embargo, no renuncia a contribuir con el documental a hacer pedagogía, dar a conocer los orígenes del protestantismo en Cataluña y promover sus raíces en el territorio. "Tenemos el reto de no descuidar la historia y tener muy claro que el protestantismo es plural". Y lamenta que "si la historia de España hubiera sido algo diferente, seguramente habría, como en Francia, una iglesia protestante con un peso social". Algo que aquí no ha pasado.

Represión en el amor y en la muerte

Uno de los casos que más golpeó al periodista, recuerda, es el de David Estrada. Contrajo matrimonio con una mujer anglicana en Estados Unidos. Ambos protestantes. Ella, con pasaporte americano, constaba como casada. Él, soltero. Aquí les costó 15 años que les reconocieran el enlace. Casals se sorprende de "cómo puede afectar a tu vida cotidiana ejercer un derecho fundamental".

El documental explica también la vulneración de otros derechos sociales básicos. Por ejemplo, con los cementerios "de los disidentes". Tampoco en la muerte los evangélicos eran iguales al resto. Entre los ejemplos que han documentado David explica el caso de un pastor de Mallorca, el dirigente sindical Bartomeu Alou. "Murió de muerte natural a principios de la guerra civil y al cabo de un año las autoridades se dan cuenta de que en el cementerio 'está este'". David explica que "no sólo le desentierran, sino que no pueden pasarlo por la puerta porque sería rendirle homenaje". Hacen un agujero en el muro, por donde pasan el ataúd y lo abandonan fuera.

La apertura del Concilio Vaticano II

Entre los diversos puntos de inflexión históricos, el documental reconoce "un cambio total" por parte de la Iglesia católica después del Concilio Vaticano II. Una de sus principales aportaciones es la apuesta por la unidad de los cristianos y la necesidad de practicar un verdadero diálogo ecuménico.

Como pionero del ecumenismo en Cataluña, el documental recoge el testimonio del capuchino Joan Botam, que reconoce cómo muchos "sentían admiración secreta por los protestantes" conscientes de que "se la jugaban" con los cultos clandestinos. También apunta Carod-Rovira en el documental que "el ADN del protestantismo es la resistencia" y que esto les ha hecho adoptar "posiciones más firmes y sólidas".

El documental Protestants da voz a 12 testimonios del mundo evangélico -Maria Teresa Alamán, David Estrada, Pablo García RubioSantiago GiordanoDaniel Giralt-MiracleEsther MaríJosep MonellsMarta NavarroSalvador SalvadóLídia SevillaEliseo VilaArmand Urrútia–, además de la voz del capuchino Joan Botam y de seis especialistas, que analizan el contexto histórico, político y religioso de cada etapa, como son Carme Capó, Josep-Lluís Carod-Rovira, Noemí Cortès, Carlos López LozanoFederico Vázquez Osuna i Marta Velasco.