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(Glòria Barrete –CR) Tumbas separadas de aquellas que acogen a personas de otras confesiones religiosas en el caso de los musulmanes; la incineración sin ataúd en el caso de los hinduistas; enterrados en tierra, en fosas individuales y en parcelas propias en la Fe bahá'í; enterrarse fuera del Shabat, tocando la tierra y sin lápida definitiva sobre la tumba hasta pasado un año desde el entierro en el caso de los judíos. Son ejemplos de los preceptos religiosos de las comunidades presentes en nuestro país en materia de entierros. La Dirección General de Asuntos Religiosos  de la Generalitat de Cataluña acaba de presentar el documento La dignitat en les atencions funeràries a Catalunya. Realizado por el Consejo Asesor para la Diversidad Religiosa, el sexto documento del Consejo indica las pautas necesarias para una buena gestión de la atención funeraria.

La pandemia de la Covid-19 ha puesto al límite los servicios funerarios de todo el mundo debido a la sobremortalidad que provocó, también en Cataluña. Un ámbito, el de la atención funeraria, que es competencia de los municipios y que debe cumplir con la Ley 49/1978 que establece que “nadie puede ser discriminado por razones religiosas” y permite “que se puedan realizar los rituales específicos que determina cada culto utilizando las simbologías propias”. 

El documento que acaba de presentar la DGAR, afirma Joaquim Clavaguera, secretario general del Departamento de Justicia, toca un tema “de interés para las instituciones públicas” ya que, recuerda, “la diversiadad religiosa del país no está reflejada en el atención funeraria”. Una carencia de igualdad en la atención funeraria que el documento del Consejo Asesor quiere ayudar a revertir con recomendaciones prácticas en tres ámbitos de actuación: el de los municipios, el de las empresas funerarias y el de las comunidades religiosas. 

Un documento, el sexto de la colección trabajada por el Consell, que es divulgativo, “corto y claro”, y que habla sobre un tema que a raíz de la pandemia “ha propiciado la reflexión”, reconoce Francesc Torralba, presidente del Consejo Asesor para la Diversidad Religiosa. Una pandemia, afirma el filósofo, "que ha provocado la imposibilidad de despedirse dignamente y, al mismo tiempo, ha hecho difícil el proceso de ritualización final".

El concepto de dignidad es el hilo conductor del documento. Jordi Moreras ha sido el relator del documento y es miembro del Consejo Asesor para la Diversidad Religiosa. Moreras afirma que la correcta atención funeraria "posibilita que las personas puedan vivir el duelo, pero también engloba el tema genérico de la muerte, que incluye el recuerdo y la memoria de los difuntos". Dignidad, para Moreras, "es atender al difunto, atender a la muerte, pero también atender al duelo".

Por eso, el documento gira en torno a cuatro ideas y recomendaciones en tres momentos claves: el presente, el pasado y el futuro. Y trabaja en tres ámbitos de actuación: el municipal, el de las empresas funerarias y el de las comunidades religiosas. "La dignidad al final de la vida también implica una atención religiosa", recuerda Moreras. Y es que decir adiós correctamente a un ser querido "es una forma de luto y de hacer memoria". Sin embargo, el reto es cómo llevar a cabo este tema ante un marco legal vigente que a menudo lo imposibilita. "El cementerio puede y debe tener espacio para la diversidad religiosa".

Una atención funeraria respetuosa con la diversidad religiosa que con este sexto documento del Consejo Asesor se ve más factible. Yvonne Griley, directora general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, ha afirmado que la guía "ayuda a ver qué hacer en este ámbito, hacia dónde debemos ir y qué están haciendo otros países".

Un recurso abierto que se puede encontrar en la web de la Dirección General de Asuntos Religiosos y que se suma también a la Guia per al respecte a la diversitat de creences als cementiris de Catalunya.