Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Lucia Montobbio-CR [English version below])  Este abril se cumplen 21 años de la firma del acuerdo de Viernes Santo (Good Friday Agreement). Un acuerdo que marcó el final de un conflicto de más de 30 años entre unionistas y republicanos de Irlanda del Norte. También se ha reconocido como un conflicto entre católicos y protestantes.

El aniversario viene marcado por la noticia del asesinato de la joven periodista Lyra McKee. El 18 de abril, Lyra recibió tiros durante una serie de disturbios en la ciudad de Derry/Londonderry. Un grupo de disidentes republicanos de la banda que firmó el acuerdo de paz de 1998 (el IRA), se ha atribuido el ataque.

A menudo, los conflictos tienen base en la repartición del poder, y esta no es una excepción. Jaume Castan, politólogo catalán que ha sido profesor en la Queen’s University de Belfast explica que “esto no es un conflicto entre dos religiones, entre dos ramas del cristianismo, no es un conflicto entre católicos y protestantes, no es un conflicto donde el campo de batalla sea la doctrina, o sea la reforma de Lutero, o lo que diga el Santo Padre. Este es un conflicto político, territorial, donde como mucho, la cuestión religiosa juega un papel diferenciador entre las comunidades, pero no es ni de lejos el motivo de lo que pasa en Irlanda del Norte. La raíz del problema es territorial, político, sobre si Irlanda del Norte ha de ser un territorio británico, o ha de ser un territorio que se reunifique con la República de Irlanda.”

Aun así, Nuhet Sandal, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Ohio, insiste en que hay aspectos religiosos que han de ser notados. “Los unionistas, a favor de continuar dentro del Reino Unido, son mayoritariamente protestantes; y los republicanos, que quisieran ser anexados a la República de Irlanda, son principalmente católicos.”

De la violencia a la paz

Peter Sheridan, director de Cooperation Ireland, Institución que trabaja para reforzar los vínculos entre las diferentes comunidades después de los acuerdos de paz, subraya el impacto del asesinato de McKee en este contexto: “Que este hecho resultara en Viernes Santo ha sido conmovedor, significa un ataque al proceso de paz, dado que la mayoría de ciudadanos de la isla de Irlanda dan soporte al acuerdo. Uno de los puntos principales de este acuerdo era y es acabar con la violencia y apostar por la política. Todos lamentamos mucho este hecho, lo denunciamos, y así demostramos que el proceso de paz triunfa.”

Los líderes de las cuatro principales iglesias en Irlanda del Norte: Católica, Protestante-Presbiteriana, Protestante-Iglesia de Irlanda, Protestante-Metodista, se han pronunciado en contra de este acto y confirman que continuarán trabajando por una positiva transformación del conflicto como han hecho a lo largo de la historia.

Sandal explica que cuando los altercados (The Troubles) empezaron, a finales de los años 60, los líderes religiosos negaron inicialmente que las religiones tuvieran que ver con las tensiones, y dudaron en pronunciarse de una manera o de la otra. Pero después de discursos incendiarios por parte de algunos políticos, los líderes de las principales iglesias empezaron a mostrarse más activos y a pronunciarse, organizaron talleres y manifestaciones conjuntas e hicieron manifiestas las denuncias hacia la violencia. Castan recuerda: “Muchos pastores y capellanes en Belfast jugaron un papel importante en relación a prevenir que personas jóvenes se iniciaran en grupos armados, es decir, que tanto la iglesia católica como las diferentes ramificaciones de protestantes, durante el conflicto, sobretodo del 65 al 98, jugaron un rol en pro de la no-violencia. También, muchos curas católicos, jugaron un papel importante en manifestaciones sobre los derechos civiles en los años 60.”

La visión de los líderes religiosos

La incidencia de los líderes religiosos aun es clave hoy. Así lo explican a Catalunya Religió dos de los líderes religiosos de Derry/Londonderry: Donal McKeown, obispo católico, y Ken Good, obispo protestante- Iglesia de Irlanda, después de la muerte de la periodista Lyra McKee.

Los líderes religiosos tienen un rol relevante en Irlanda del Norte en el momento de guiar a los que hacen política y de establecer una estructura común de ciudadanía que sea resiliente delante de hechos como el asesinato de Lyra McKee, o cualquier crisis de gobernanza como por ejemplo el Brexit.

- ¿Se puede decir que los líderes religiosos de Irlanda del Norte han sido transformadores del conflicto?

-K.G. (Protestante): Algunos líderes religiosos han trabajado y aún trabajan mucho para conseguir la construcción de la paz entre comunidades, otros no tanto. Históricamente, algunos líderes de iglesia han sido acusados de contribuir a crear más división, e incluso, un número pequeño de casos, de potenciar el conflicto. Para mí, puede ser que el ejemplo más claro de que los líderes de iglesia pueden transformar el conflicto es el del difunto doctor Ian Paisley. Él dirigió la Iglesia Presbiteriana Libre durante muchos años. Hacia el final de sus días, se convirtió en Primer Ministro de Irlanda del Norte, y se sentó en el gobierno con el ex comandante del IRA y el negociador jefe del Sinn Féin, el difunto Martin McGuinness, entonces primer ministro adjunto.

-D.M (Católico): Los líderes de iglesia han sido considerados durante mucho tiempo como canales de comunicación tranquilos. De hecho, hace unos 15 años, algunos líderes superiores pasaron por un proceso formativo llamado “Partners in Transformation” liderado por las Escuelas de ecumenismo irlandés. En Derry, desde los tiempos de los obispos Edward Daly i James Mehaffey en la década de los ochenta, la confianza de la Iglesia ha sido liderada por referentes de iglesias locales que trabajan juntos en la acción social.

- ¿Qué es lo que hacen los líderes religiosos en Derry/Londonderry?

-K.G: Los líderes de las cuatro principales iglesias de Irlanda nos hemos vuelto más visibles en nuestros esfuerzos por promover la paz y dar ejemplo al resto de la comunidad. Con Donal McKeorn, trabajamos muy estrechamente para vivir nuestra herencia cristiana compartida. Disfrutamos de una amistad fantástica e intentamos demostrar que, como cristianos, tenemos mucho más en común que no camino que nos divide. Esto, a veces, puede suponer un mensaje difícil en Irlanda del Norte, pero hacemos todo lo posible. Cuando se ha producido violencia en nuestra comunidad, publicamos declaraciones conjuntas o visitamos a las familias de las víctimas. Con toda la humildad, me gustaría decir que creo que podría ser mejor para nuestra sociedad que los líderes religiosos hablaran más y los políticos menos.

-D.M.: Los líderes de las iglesias nos reunimos mucho más que los líderes políticos. De hecho, el setiembre pasado, los cuatro principales líderes de la iglesia en Irlanda del Norte, convocamos una reunión invitando los principales líderes de los partidos políticos. Todos asistimos. Uno de ellos admitió que no habían estado juntos desde hacía al menos 8 meses, y no habrían estado juntos de no ser por la iglesia.

- ¿Qué pensáis sobre la muerte de Lyra Mckee?

-D.M.: El asesinato de esta periodista es parte de un panorama más amplio. Se ha de entender como una parte de un todo. Hay mucha alineación por parte de muchos jóvenes a causa de la violencia, la falta de ocupación, la adicción. El suicidio está muy extendido y es un símbolo de nihilismo, y también existe una larga tradición de atacar a las autoridades cívicas como una manera de deshacerse de la ira. Como líder y pastor religioso quiero acompañar a las personas cuando han sufrido hechos traumáticos. También quiero condenar a los que creen que la violencia resolverá cualquier cosa y estaré a punto para reunirme con ellos para hablar. Finalmente, quiero asegurarme que los jóvenes alineados no pueden ser simplemente condenados, despedidos o demonizados, se han de incluir en la sociedad, en cualquier futuro compartido.

- K.G.: He hablado en voz alta y constante – igual que otros líderes religiosos- contra la violencia, como el ataque del “New IRA” que causó el asesinato de Lyra McKee. Después del asesinato de Lyra, pedí a la Nueva Ira que se disolviera (fue un llamamiento repetido por el jefe de comando adjunto). Estaba indignado por el asesinato. Los responsables afirman ser libertadores de la comunidad; en realidad, pero, son sus opresores. Insté a la comunidad a dar la espalda a los hombres de violencia. Hice un llamamiento a los que había detrás del ataque para reconocer la futilidad de lo que estaban haciendo y acabar con su violencia. Vale la pena señalar que después del reciente y trágico asesinato de la periodista Lyra McKee por el grupo de disidentes, su familia (de origen católico) escogió la catedral de Saint Anne en Belfast (que pertenece a la rama Iglesia de Irlanda) para su servicio funerario porque la consideraban como un espacio compartido. Y el servicio fue oficiado conjuntamente por un ministro de la Iglesia de Irlanda y un sacerdote católico.

- ¿Cómo de visibles sois los líderes religiosos hoy?

-K.G: Los líderes religiosos nos hemos hecho más visibles en los últimos tiempos: creo que esto es especialmente cierto si hablamos de los líderes católicos y de la Iglesia de Irlanda, poniendo en relieve a los arzobispos de Armagh, el Reverendo Eamon Martin y el doctor Reverendo Richar Clarke. No escondemos que entre nuestras iglesias existen diferencias teológicas, pero estas diferencias no nos impiden trabajar juntos y establecer buenas relaciones.

Y, como ya he dicho, los líderes de las iglesias locales en Derry/Londonderry son muy visibles. Por ejemplo, el viernes santo participé en un paseo público con el obispo Donal McKeorn, el reverendo Colin McKibben (iglesia presbiteriana) y el reverendo Richard Johnston (iglesia metodista). Todos nos reunimos con el comandante adjunto del PSNI (cuerpo policial) y otros líderes cívicos después del asesinato de la periodista Lyra McKee. Todos firmamos el líbro de pésame abierto por el alcalde. El obispo McKeown y yo asistimos a una vigilia para rezar por Lyra McKee, conjuntamente con los líderes de los cinco principales partidos políticos.

- D.M: Lo que hacemos los líderes religiosos para reforzar los vínculos es actuar siempre que podemos juntos y en público, y hablamos juntos de manera no partidaria. Nos hacemos visibles.

- K.G. Es muy importante que se vea que estamos juntos, no hay nada de artificial ni de superficial sobre nuestras acciones o nuestras relaciones. Nuestros actos son cálidos, genuinos, sinceros, y esperamos que den un ejemplo positivo de buenas relaciones con la comunidad en general.

- ¿Cómo puede afectar el Brexit las múltiples iniciativas y asociaciones comunitarias?

D.M: la situación del Brexit se ve como una gran amenaza para la vida económica y las esperanzas de esta ciudad y comunidad. Personas de todas las divisiones políticas e históricas se han opuesto.

K.G Como obispo de Derry, y de Raphoe, mi diócesis se sitúa a caballo en la frontera: parte de ella se encuentra en Irlanda del Norte (diócesis de Derry) y la otra parte en la República de Irlanda (diócesis de Raphone). Ya hemos tenido una frontera dura, especialmente durante el periodo de conflicto, pero se había convertido prácticamente en invisible para la firma del acuerdo del viernes santo. Como obispo, a lo mejor no me debería pronunciar sobre los méritos o desméritos del Brexit, pero me preocupa la repercusión que puede tener sobre las comunidades si nos dirigimos a una situación de ausencia de un Brexit acordado, es decir, si acabamos con un Brexit duro.

- ¿Qué están haciendo los líderes religiosos para reforzar el vínculo entre las comunidades?

K.G: en primer lugar, prefiero pensar en nosotros como en una comunidad, en lugar de diferentes comunidades. Sí, tenemos diferencias, existen diferencias incluso dentro de la misma familia, pero somos una comunidad sola. En su mayor parte, los líderes religiosos estamos haciendo lo que tenemos que hacer: nosotros predicamos el evangelio de Cristo. Jesús nos enseñó a querernos los unos a los otros nos dijo que tratáramos a los demás de la manera que queríamos ser tratados; que perdonáramos a nuestros enemigos. La enseñanza de Jesús era absolutamente inequívoca. Así pues, queremos escuchar las palabras de Jesús; compartir su enseñamiento; y difundir la buena noticia.

 

 

ENGLISH VERSION

Christianity that wants peace in Northern Ireland

This April marks the 21st anniversary of the signing of the Good Friday Agreement. An agreement that meant the end of a conflict of more than 30 years between Unionists and Republicans of Northern Ireland. It has also been recognized as a conflict between Catholics and Protestants.

The anniversary arrived with the news of the murder of a young journalist called Lyra McKee. On April 18, Lyra was shot during a series of riots in the city of Derry / Londonderry. A group of Republican dissidents, of the band that signed the 1998 peace agreement, claimed the responsibility of this attack.

Often, conflicts are based on the distribution of power, and this is no exception. Jaume Castan, a Catalan political scientist who has been a professor at Queen's University in Belfast, explains that "this is not a conflict between two religions, between two branches of Christianity, it is not a conflict between Catholics and Protestants, it is not a conflict where the field of battle is the doctrine, the reform of Luther, or whatever the Holy Father says. This is a political, territorial conflict, where, at best, the religious question plays a differentiating role among the communities, but it is not even remotely the reason for what happens in Northern Ireland. The root of the problem is territorial, political, about whether Northern Ireland has to be  British territory, or must be a territory that is reunified with the Republic of Ireland. "

Even so, Nuhet Sandal, professor of Political Science at the University of Ohio, insists that there are religious aspects to be noticed. “Although the conflict was mainly ethnic-nationalist, there were significant religious overtones. The unionists, who favor the continuation of strong ties with England, are predominantly Protestant, and the nationalists, who want to have closer connections to the Republic of Ireland, are mainly Catholic.”

From violence to peace

Peter Sheridan, director of Cooperation Ireland, an institution that works to reinforce the bonds between different communities after the peace agreements, underlines the impact of McKee's murder in this context: "The fact that it came on Good Friday was poignant in that the Real IRA see the GFA as a failed Accord. It was an attack on the Peace Process given that the vast majority of people on the island of Ireland supported the Good Friday Agreement in a referendum. The key to that agreement was the ending of violence for political means.  Interestingly, I think that if there was any good news to come out of the murder it was that Lyra’s death has actually profoundly strengthened the quest for peace. The murder because of the revulsion in the community showed that the Peace Process triumphed.”

 The leaders of the four main churches in Northern Ireland: Catholic, Protestant-Presbyterian, Protestant-Church of Ireland, Protestant-Methodist, have spoken out against this act and confirm that they will continue to work for a positive transformation of the conflict as they have done throughout history

Sandal explains that when the Troubles started in the late 1960s, church leaders initially denied that religion had any role in the tensions, and they were hesitant to get involved in one way or another. After  Paisley’s overt religious activism and incendiary messages, the leaders of the four main churches started to be more vocal and active. Throughout the Troubles, the leaders of the churches organized joint workshops and marches, denounced violence, and advised prominent politicians behind the scenes. Castan recalls: "Many pastors and priests in Belfast played an important role in preventing young people from starting in armed groups, that is, both the Catholic Church and the different branches of Protestants, during the conflict, especially from 65 to 98, played a role in favor of non-violence. Also, many Catholic priests played an important role in civil rights demonstrations in the 1960s. "

The point of view of religious leaders

The incidence of religious leaders is still key today. This is explained to Catalunya Religió two of the religious leaders of Derry / Londonderry: Donal McKeown, Catholic bishop, and Ken Good, Protestant (Church of Ireland) Bishop, after the death of the journalist Lyra McKee.

Religious leaders have a relevant role in Northern Ireland when it comes to guiding those who make politics and to establish a common structure of citizenship that is resilient in the face of events such as the murder of Lyra McKee, or any crisis of governance such as the Brexit.

Can it be said that the religious leaders of Northern Ireland have been transformers of the conflict?

-K.G.: Some religious leaders work very hard at peacebuilding, others perhaps not so hard. Historically, some church leaders have been accused of contributing to division and even, in a small number of cases, of stirring up trouble. One church leader, the late Dr. Ian Paisley (who led the Free Presbyterian Church for many years), was often criticised by members of the Roman Catholic community for his forthright views. Late in life, though, he became First Minister of Northern Ireland, sitting in government with a former IRA commander and Sinn Féin chief negotiator, the late Martin McGuinness (who was Deputy First Minister).

-D.M.: Church leaders have long been seen as quiet channels of communication. Indeed, about 15 years ago, a number of senior leaders here went through a training process called ‘Partners in Transformation’ led by the Irish Schools of Ecumenics. Here in Derry, since the time of Bishops Edward Daly and James Mehaffey in the 1980s, the Church Trusts has been led by local church leaders working together in social action.

What is it that religious leaders do in Derry / Londonderry?

-K.G.: Leaders of the four main churches in Ireland – my own, the Church of Ireland, included – have become more visible in their efforts to promote peace and to set an example to the rest of the community. Even at a local level, I work very closely with one of my Roman Catholic counterparts, Bishop Donal McKeown, to live out our shared Christian heritage. We enjoy a fantastic friendship, and we try to show that – as Christians – we have far more in common than divides us. That can sometimes be a difficult message to get across in Northern Ireland, but we do our best.

Occasionally, when violence has occurred in our community, we have issued joint statements or visited victims together.  I am not blind to the faults on the churches’ side but, in all humility, I think it might be better for our society if religious leaders spoke out more and politicians spoke out less.

-D.M.: The leaders of the churches met much more than the political leaders. In fact, last September, the four main church leaders in NI called a meeting of the main political party leaders and all came – one admitting that they had not been together for 8 months and would not have been together had it not been for the church leaders’ invitation.

What do you think about the death of Lyra McKee?

-D.M.: The murder of the journalist is part of a bigger picture. There is a lot of alienation on the part of many young people because of violence, lack of employment, addiction. Suicide is widespread and a sign of nihilism.  There is a long tradition of attacking the civic authorities as a way to vent anger. As a religious leader and pastor I have to support people pastorally when they have been hurt, bereaved or traumatised, condemn those who believe that violence will solve anything – and be ready to meet with them, ensure that alienated young people are not simply condemned, dismissed or demonised. They have to be included in any shared future.

- K.G.: I have spoken out loudly and consistently – as have other religious leaders – against violence, such as the ‘New IRA’ attack which resulted in the murder of Lyra McKee. After Lyra murder, I called on the New IRA to disband (it was a call repeated by the Deputy Chief Constable). I was outraged by the killing. Those responsible claim to be liberators of the community; in reality, though, they are its oppressors. I urged the community to turn their backs on the men of violence. And I called on those behind the attack to recognise the futility of what they were doing and end their violence.

It is worth noting that after the recent and tragic murder of journalist Lyra McKee by the group of dissidents, her family (of Catholic origin) chose Saint Anne's Cathedral in Belfast (which belongs to the Church branch of Ireland) for her service funerary because they considered it as a shared space. And the service was officiated jointly by a minister of the Church of Ireland and a Catholic priest.

How visible are you religious leaders today?

 -KG.: Religious leaders have become more visible of late – I think this is especially true of the Roman Catholic and Church of Ireland leaders, the Archbishops of Armagh, Most Reverend Eamon Martin and Most Reverend Doctor Richard Clarke. Neither seeks to hide the theological differences that exist between our churches, but those differences do not – and should not – stop us from working very closely together and modelling good relations.

And, as I have already mentioned, local church leaders in Derry-Londonderry are very ‘visible’. For example, on Good Friday, I took part in a ‘Walk of Witness’ with Bishop Donal McKeown, Rev Colin McKibben (Presbyterian Church) and Rev Dr. Richard Johnston (Methodist Church). We all stood shoulder to shoulder with the PSNI’s Deputy Chief Constable and other civic leaders after the murder of journalist Lyra McKee. We all signed the Book of Condolence which had been opened by the Mayor. Bishop McKeown and I attended a vigil for Ms. McKee, along with leaders of the five main political parties.

- D.M.: What religious leaders do to strengthen ties is to act whenever we can together and in public, and we talk together in a non-party way. We become visible.

- K.G.: We do try very hard to be visible – sometimes it’s very important to be seen – but there’s nothing artificial or superficial about our actions or our relationships. They are warm, genuine, heartfelt, and I hope they set a positive example of good relations to the community at large.

How can Brexit affect multiple initiatives and community associations?

D.M.: The threat of Brexit is seen as a major threat to the economic life and hopes of this city and community. It has been opposed by people from across the political and historical divides.

K.G.: As Bishop of Derry and Raphoe, my diocese straddles the border – part of it is in Northern Ireland (the Diocese of Derry) and part of it is in the Republic of Ireland (the Diocese of Raphoe). We have had a hard border before – especially during ‘the Troubles’ (the period of conflict) – but it has largely become virtually invisible since the signing of the Good Friday Agreement in 1998, since when violence has been far less common. I am enormously concerned about the implications of a hard or ‘No Deal’ Brexit for our peace process.

Specifically, what are religious leaders doing to strengthen the link between communities?

K.G.: First of all, I prefer to think of us as one community, rather than as several distinct communities. Yes, we do have differences – there are differences even within families – but we are one community.  For the most part, we [religious leaders] are doing what Christian leaders should be doing: we are preaching Christ’s gospel. Jesus taught us to love one another; he told us to treat others the way we wanted them to treat us; he told us to forgive our enemies. Jesus’ teaching was quite unambiguous. So, we heed Jesus’ words; we share his teaching; we spread the Good News.