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(Laura Mor –CR/Terrassa) En un entorno conocido y rodeado de sus gentes. Salvador Cristau Coll ha iniciado este sábado el servicio como obispo. Cristau ha tomado posesión del cargo en una celebración solemne, en la iglesia catedral del Santo Espíritu de Terrassa. Un espacio conocido también porque fue párroco durante dos años cuando se creó la diócesis de Terrassa en 2004. Pero, sobre todo, por los once años que ha ejercido de obispo auxiliar. La cola para saludarle al terminar la celebración explica también que conoce el terreno que pisa.

En la misa solemne le han acompañado otros obispos catalanes, los abades Gasch de Montserrat y Vilà de Poblet, y un centenar de diáconos y curas diocesanos. Y también el anterior obispo de Terrassa, Josep Àngel Saiz y Luis Argüello, portavoz de la Conferencia Episcopal Española.

Pero con una notable ausencia: el nuncio del Papa, Bernardito Auza, que ha delegado funciones en el cardenal arzobispo de Barcelona. Auza se ha excusado por "circunstancias meteorológicas" que no le han permitido volver de Estados Unidos. Juan José Omella es quien ha presentado a Cristau en el ritual de entrada, recitado íntegramente en castellano, y también quien le ha dado posesión. 

Aprovechar el sínodo

Su nombramiento y toma de posesión se producen en contexto de Sínodo universalToda la Iglesia católica ha estado llamada a dialogar sobre la sinodalidad, a encargo del papa FranciscoUn camino compartido que se encuentra en fase diocesana y que Cristau no ha eludido en la homilía: "El Sínodo es una oportunidad que no podemos desperdiciar", ha dicho.

En el inicio de su servicio ha hablado de Jesús como aquel que "ha forjado nuestra identidad", defendiendo que "somos hijos, queridos, enviados". Y ha descrito el objetivo de la evangelización: "El fruto de la misión es el hermano, son los demás".

Cristau ha alertado del peligro de "hacernos una religión a medida". Ha descrito "una atmósfera de materialismo y de consumismo", y un "cierto cansancio por tantos hechos y situaciones dolorosas y duras". Y en este contexto ha pedido "reafirmar la fe" y "llevarla al mundo sea como sea". También ha recordado a "los más pequeños, los pobres, los más vulnerables, los débiles o marginados", como los "predilectos" de Jesús. Y ha pedido hacer el buen samaritano y "acompañarlos sin pasar de largo".

 

El acto se ha retransmitido en directo por streaming en el canal del obispado de Terrassa y también por 13TV. También han acompañado a Cristau en esta celebración un buen número de fieles, delegados diocesanos, religiosos y laicos, representados de otras confesiones cristianas, religiones y de instituciones eclesiales y políticas. Entre otros, la directora general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Yvonne Griley, el presidente de Cáritas Cataluña, Francesc Roig, el rector del Seminario Interdiocesano, Armand Puig y la pastora Noemí Cortés.

En diciembre, el Vaticano nombró a Cristau obispo titular de la diócesis de Terrassa, para relevar a Josep Àngel Saiz, que en verano fue nombrado arzobispo de SevillaLa diócesis de Terrassa fue erigida por Juan Pablo II el 15 de junio de 2004 y el 25 de junio del mismo año tomó posesión Josep Àngel Saiz Meneses como primer obispo de la diócesis. El territorio diocesano ocupa la mayor parte de las comarcas del Vallès Oriental y el Vallès Occidental y forma parte de la Provincia Eclesiástica de Barcelona junto con la archidiócesis de Barcelona y la diócesis de Sant Feliu de Llobregat.

Tiene una extensión de 1.197,1 km2 y una población de 1.319.391 habitantes. Forman parte 53 municipios y 123 parroquias, distribuidas en 10 arciprestazgos y 2 Zonas Pastorales. Cuenta con 130 presbíteros entre clero secular y regular, 17 diáconos permanentes, 9 congregaciones masculinas y 33 femeninas.

El 18 de mayo de 2010 fue nombrado Salvador Cristau Coll como obispo auxiliar y el 26 de junio de 2010 recibió la ordenación episcopal en la Catedral de Terrassa.