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(Jordi Llisterri-CR) El conseller Santi Vila ya es doctor en Humanidades. Este lunes al mediodía ha defendido la tesis doctoral "Félix Sardà i Salvany, 'influencer' integrista, en tiempos del Sexenio y la Restauración". La defensa del estudio académico sobre la influencia de este sacerdote "orgullosamente integrista" del siglo XIX ha llevado Vila a reivindicar el modelo opuesto: la "duda y la pluralidad" contra "las etiquetas y la intransigencia".

"La Tesis está dedicada a los que dudan", explicó Vila, porque "ni hemos estado ni estaremos nunca exentos de integristas, es un tema de rabiosa actualidad". Por si alguien quería dar una dimensión política a la defensa de este trabajo académico sobre el catolicismo integrista del siglo XXI, el conseller ha recordado una frase de Enric Prat de la Riba: "Cambian las causas, pero los fanáticos son los mismos" .

Vila ha enmarcado la conclusión de su tesis en un contexto "de angustia por el presente de los populismos" y por "la estigmatización de la duda, que también ataca Sardà i Salvany".

El nuevo Consejero de Empresa ha defendido la Tesis, dirigida por el doctor Xavier Baró, en la Sala de Grados de la Universidad Internacional de Catalunya. Entre un público de unas treinta personas, le han acompañado los ex consellers Andreu Mas-Colell y Irene Rigau; el rector de la Universidad de Vic, Jordi Montaña; el presidente de la Fundació Joan Maragall, Josep Maria Carbonell; el editor Daniel Fernández; los escritores Jordi Amat y Isabel-Clara Simó; el teólogo Jaume Angelats; y algunos miembros de instituciones vinculadas a la conselleria de Cultura como la directora de la Institució de les Letres Catalanes, Laura Borràs y el director del Institut Ramon Llull, Manuel Forcano.

El presidente del tribunal, Joaquim Albareda, calificó el trabajo de "brillante" y le han otorgado un Excelente pendiente de deliberar el Cum Laude.

Una Iglesia reaccionaría pero a la vez innovadora

Vila hace más de veinte años que estudia la obra y el pensamiento de Sardà i Salvany "como un apóstol del periodismo y del asociacionismo como elementos de movilización de los católicos en un ambiente que consideraba hostil". A pesar de su integrismo y la oposición radical al liberalismo del siglo XIX, Sardà i Salvany es un hombre profundamente moderno en los métodos de agitación popular que promociona. La "Revista Popular", que fue la publicación católica con más suscriptores en España, es uno de los principales ejemplos de agitación moderna de las masas. Salvany es "el paradigma de una Iglesia reaccionaria pero a la vez innovadora".

La aportación ideológica y teológica de Sardà i Salvany es menor, a pesar de ser el autor de "El Liberalismo es pecado", una de las obras más difundidas del integrismo católico. En cambio, su "modernidad está en ver que los partidos políticos se quedan cortos como espacio para hacer política". Sardà es sobre todo un agitador, un "influencer" del siglo XIX, que hace un llamamiento a ocupar los espacios públicos y "a identificar los enemigos" de su causa.

"Hay que atacar la persona, no la idea"

Según Sardà, los enemigos "más peligrosos son los católicos conciliadores" o "los nuestros, acomodados y condescendientes con el liberalismo". La receta es clara: "hay que atacar a la persona, no a la idea, porque, si acabas con la persona, acabara con la idea". Una muestra de que todo ya está inventado, es que el uso del seudónimo también era una práctica habitual en estas campañas hostiles.

Sardà i Salvany también atacó las corrientes eclesiales catalanistas porque creía que estaban demasiado "contaminadas por el liberalismo". Por eso luchaba contra el que según Vila han sido los "ejes permanentes de la Iglesia catalana que se asumen después en el documento Raíces Cristianas de Cataluña": la fidelidad al país y la separación de la Iglesia y el Estado adaptándose al avance del liberalismo. El clérigo fue "un nacionalista español toda la vida" y sólo se acercaría al regionalismo "si hubiera sido útil para la restauración católica".