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Escribo estas líneas después de participar en el Encuentro Internacional por la Paz en el Espíritu de Asís que organiza anualmente la Comunidad de Sant' Egidio. Ha sido la 34ª edición del evento religioso instituido por la Comunidad a partir del Encuentro de Asís de 1986. Las ediciones de 2001 y 2010 se celebraron en Barcelona y la del año pasado en Madrid. El título de este año ha sido: "Nadie se salva solo. Paz y Fraternidad". Por la situación de emergencia de la Covid-19, se ha celebrado en una única tarde, el martes 20 de octubre en Roma, en la plaza del Campidoglio, y se ha podido seguir en streaming. Lo importante evento de este año es que ha sido un encuentro con el Papa Francisco, como ya lo había sido en el 2016. También han participado otros grandes e importantes representantes de las religiones mundiales.

La primera intervención la realizó Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant' Egidio. Explicó como las comunidades religiosas habían rezado juntas poco antes por la tarde y que lanzaban un mensaje de Paz, siguiendo el Espíritu de Asís. La Paz siempre es posible y un clima de diálogo se ha instalado entre las religiones. En la diferencia las religiones comparten una visión de Paz. La guerra es la madre de todas las pobrezas. No nos salvamos solos, no de espaldas a los demás, sino en diálogo. Las religiones viven de diálogo, ya que la oración es diálogo con Dios -dijo Riccardi-.

El presidente Sergio Mattarella, Presidente de la República Italiana, dio la bienvenida a la Asamblea en estos tiempos que nos hacen comprender que necesitamos la fraternidad y la concordia. Hizo un llamamiento a la Paz en unos momentos difíciles para toda la humanidad. Señaló el papel fundamental de las religiones para promover un desarrollo de la igualdad de las personas y los pueblos. Las religiones pueden ayudar al mundo a salir de la desesperanza, la desigualdad y el rencor. Matarella expresó que Roma e Italia están orgullosas de acoger estos diálogos por la Paz.

Intervinieron seguidamente los diferentes líderes religiosos: Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla; Haim Kors, Rabino Jefe de Francia; Abdelsalam Abdellatif Mohamed, Secretario General del Comité Superior de la Fraternidad Humana del Islam; Shoten Minegishi, Monje Budista Soto Zen de Japón; y Karmaljit Singh Dillon, del Comité Nacional Sij Gurdwara Parbandhak. Coincidieron en señalar las dificultades del momento presente por la pandemia y en la necesidad de construir la Fraternidad, la Paz, y en la contribución que hacen a ellas las Religiones. Todas las intervenciones, cada una con su acento, hicieron referencia al Espíritu de Asís y en la Encíclica "Fratelli Tutti" del Papa Francisco.

El Papa Francisco en su intervención expresó su alegría y el agradecimiento a Dios por el encuentro. Señaló que habían rezado, unos junto a otros, por la Paz en el encuentro de oración y diálogo para la Paz entre creyentes de diferentes religiones. La diversidad no justifica la enemistad. Uno siempre puede ser artesano de la Paz. Las religiones están al servicio de la Paz y la Fraternidad, dijo el Papa. Llamó a actuar con la fuerza apacible de la fe para poner fin a los conflictos. También pidió poner la atención a los afectados por los conflictos: a los refugiados, a los niños privados infancia, y a todos los que sufren los dolores de la guerra o también los que sufren la pandemia del coronavirus y tienen dificultad para acceder a tratamientos. Recordó que cuando los discípulos le mostraron dos espadas a Jesús, Él dijo: "Basta". Basta de violencia y de guerra. La lección de la reciente Pandemia es la de ser una comunidad mundial que navega en una misma barca. El dolor de uno es el de todos. Nadie se salva solo. La Fraternidad debe penetrar en todos los ámbitos. Las religiones no quieren la guerra. Expresó el Papa al final de su intervención que "con la ayuda de Dios es posible construir un mundo de Paz y así, hermanos y hermanas, salvarse juntos".

Luego hubo un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de la pandemia y de todas las guerras y la lectura de la "Llamamiento de Paz ROMA 2020". Unos niños y niñas recibieron el “Llamamiento de Paz” en unos cestos de manos de los líderes religiosos como símbolo de la entrega de este manifiesto a las futuras generaciones y también lo entregaron a continuación a las autoridades que representaban a todos los pueblos.

Finalmente hubo el encendido del candelabro de Paz como signo de Esperanza por parte del Papa y de los líderes religiosos. Firmaron todos el “Llamamiento de Paz”. Todos los participantes finalmente se intercambiaron un signo de Paz. Unas coincidencias emocionantes en el atardecer de Roma, coincidencias en los símbolos, pero también cada vez más en el Espíritu.