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En 'Care of the soul', un 'best seller' de Thomas Moore, el autor nos cuenta como entre las palabras inglesas 'cure' (curar) y 'care' (cuidar) va sólo una letra de diferencia, pero una sola letra que marca todo un universo. A menudo curar tiene la connotación de 'arreglar' algo que no funciona, de suprimir los síntomas, tratando lo externo sin referencia al interior. En cambio -dice el autor- filósofos/teólogos del Renacimiento, como Marsilio Ficino, pero también lo habían considerado Platón, la filosofía neoplatónica, así como después poetas románticos, Freud o Jung, plantearon que la vida está sobre todo centrada en el interior, el alma -como dice Moore-. De ahí surge el arte del 'cuidar' ('care'). Sin embargo con la separación entre la ciencia moderna y la espiritualidad pareció que, en referencia a la salud, se podría prescindir del 'care' y sería suficiente el 'cure'.

En una crisis sanitaria como la actual, un catedrático emérito de farmacología como es el Dr. Joan Ramon Laporte que trabaja en fármacos para la Covidien-19 dice en una entrevista reciente que 'no se debe tratar el virus como sea, se debe tratar al paciente'. Los profesionales sanitarios deben curar, claro, pero durante estos tiempos se ha puesto de manifiesto que se trataba también de 'cuidar'. Y lo han sabido hacer: Médicos, enfermeras, auxiliares, y tantos otros profesionales sanitarios se han olvidado de sus especialidades, se han volcado estando en primera línea, a veces arriesgando su salud y la de los suyos, a 'cuidar' a personas que no podían tener contacto con sus familiares. Por eso los aplausos de las 8. Hemos descubierto estos días más que nunca lo importante que es pues también 'cuidar' de las personas y que las profesiones del 'cuidar' a los demás son necesarias, esenciales y básicas. A veces algunas son profesiones precarias desde el punto de vista laboral, sea en residencias de ancianos, centros socio-sanitarios, clínicas y hospitales, etc. Sin embargo seguro que son profesiones que la sociedad tendrá que revalorizar.

También hemos descubierto que hay otras profesiones que -quizás no lo las habíamos entendido así- pero que han sido también profesiones del 'cuidar' de los demás: Son los maestros, los profesores, los educadores, los psicólogos y orientadores y en general las profesiones del acompañamiento a personas. Más allá de funciones si se quiere más técnicas, la parte humana en esta situación de confinamiento ha pasado al primer plano. Y se necesitará aún más en los próximos tiempos para acoger tantas situaciones que se darán, al parecer, de confusión, de ansiedad o depresión como efecto del confinamiento. También 'cuidan' de las personas los sacerdotes, los/las religiosos/as, los consejeros espirituales, los/las responsables de pastoral, que están haciendo una labor de acogida y acompañamiento de tantas personas que sufren en estos tiempos tan duros y difíciles para muchos. Para poder ejercer las profesiones del 'cuidar' se requiere tener vocación. Ojalá la sociedad a partir de ahora valore más estas profesiones y los aspectos vocacionales que las acompañan.

Pero en esta excepcionalidad también han aparecido nuevas profesiones del 'cuidar' de los demás: Han sido el portero, el conductor del bus, el empleado del banco, la dependienta o la cajera del súper, también muchos de ellos han 'cuidado' muchas personas, algunas con carencias de contacto humano. En una situación como la actual, y aún más siendo una sociedad avanzada, no se puede delegar el 'cuidar' a instancias despersonalizadas, porque no pueden sustituir el componente humano. Se ha hecho evidente, pues, en esta crisis la necesidad de una 'cultura del cuidar', todos de todos. Ojalá se preserve esta cultura en la 'nueva normalidad' y cuando algún día volvemos a la vieja. La cultura del cuidar se está pudiendo comprobar también a un nivel más cercano, en el interior de las familias donde hemos convivido más tiempo que nunca y hemos interaccionado con los nuestros con más intensidad.

Toda profesión o trabajo, si lo pensamos bien, es una forma también de 'cuidar'. Siempre se ejerce para realizar un servicio o una contribución más o menos directa a los demás. Además de realizar esta contribución es una oportunidad también para, además, implicar más la relación y el 'cuidar'. Haciéndolo las personas son más felices en su trabajo, desarrollan conciencia y de esta manera la organización del tipo que sea deviene más evolucionada. Ahora les llaman organizaciones 'teal' o, de una manera más sencilla, comunidades.

La Iglesia enseña la importancia del amor incondicional, de la autenticidad, del interés genuino por el otro y de la solidaridad. Como la tradición cristiana, las religiones en general, realizan también una contribución positiva en la cultura del 'cuidar' a los demás, pues explican el sentido y con frecuencia también aplican el 'cuidar' en su obrar.