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He podido participar en la 18a. Muestra de Cine Espiritual de Cataluña, organizada por la Direcció General d’Afers Religiosos y con la producción de Animaset, presentando una película: “Especiales”. La Muestra ha llegado un año más a los centros penitenciarios de Cataluña y a los centros educativos de justicia juvenil, en el marco de las actividades para la reinserción de la Secretaría de Medidas Penales, Reinserción y Atención a la Víctima del Departamento de Justicia. En este marco y en el Centro Penitenciario de Jóvenes en La Roca del Vallés es donde tuve la oportunidad de presentar la citada película Especiales.

Especiales es una narración de hechos reales dirigida por Olivier Nakache y Eric Toledano. El título en francés es “Hors normes”, es decir fuera de las normas o también fuera de lo común.

Los protagonistas son jóvenes, por un lado jóvenes con autismo. El autismo como se sabe es un trastorno que altera la capacidad de aprendizaje, de comunicación e interacción de quienes lo padecen. También pueden tener patrones repetitivos de conducta. En casos severos puede necesitarse acompañamiento las 24 horas al día. Y aquí comienza lo extraordinario. Dos amigos Bruno, judío, y Malik, musulmán, crean dos asociaciones. La primera para sacar de los hospitales y tratar de insertar en la sociedad a los jóvenes con autismo. En el judaísmo las personas que sufren un trastorno mental severo, al suponer el trastorno una falta de conciencia para hacer el mal, se les considera "tzadik", es decir justos. De ahí la tradición de tener especial cuidado de ellos. El nombre de la asociación real se llamaba “El silencio de los justos” y en la ficción “la palabra de los justos”, pues Bruno quiere darles la palabra.

Por otro lado, Malik tiene a su cargo una asociación con jóvenes de entornos desfavorecidos que se están formando para ser cuidadores. Hay una colaboración entre las dos asociaciones, de modo que los jóvenes que se forman como cuidadores cuidan a los jóvenes con autismo. Existe también implícitamente una colaboración interreligiosa.

Sin embargo, estas asociaciones, sobre todo la de jóvenes con autismo, no cumple los protocolos de la administración, aunque lleva funcionando 20 años. Así que son frecuentes las inspecciones, con las incomprensiones y frialdades administrativas. La tarea de los amigos Bruno y Malik es ayudar a estos jóvenes, a pesar de las numerosas dificultades y obstáculos, logrando pequeños pasos con mucho esfuerzo y total dedicación vital.

Es una muestra de cómo, desde la empatía y la solidaridad, cuidando a los más débiles, ha ido cambiando la consideración de los trastornos psicológicos por parte de la sociedad, cuando se pone por delante a las personas, ayudándolas ante todo y ayudando a las familias. Es un ejemplo de trabajo común entre personas de religiones diferentes que pueden tener unos mismos objetivos, en este caso en torno a la solidaridad con personas vulnerables. Las creencias religiosas diferentes no son un obstáculo para la colaboración, al contrario son su motivación principal.

La forma de interacción entre ellos, la dedicación vital de Bruno y Malik, las pequeñas victorias también con la administración, hacen esta película muy recomendable, pues se convierte en un casi-documental sobre las personas con necesidades especiales y la contribución de las religiones al cuidarlas.

Presenté y realicé el visionado de esta película, como he mencionado, en el Centro Penitenciario de jóvenes de la Roca del Vallès. La situación que viven estos jóvenes encarcelados es triste. Tienen una vida por delante, pese al trance en el que están. Sin embargo, la proximidad de lo que se narraba a situaciones parecidas en las que viven, dio pie a su interés y también a un pequeño debate. Los educadores y mediadores del centro quedaron asombrados de la atención y el interés que mostraron. El cine espiritual tiene un enorme potencial formativo.