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(Artículo publicado en La Vanguardia el 23/9/2020)

La propuesta de incluir la enseñanza de la religión islámica en los centros públicos ha suscitado debate. Algunos rechazan la introducción de la asignatura de religión islámica argumentando que la educación pertenece a la esfera privada y que no debería de haber enseñanza de la religión en la escuela pública.  

¿Porqué y de dónde ha surgido esta manera de entender la religión en el espacio público? ¿Se entiende así en todos los países? Y en el caso de la enseñanza de la religión islámica, ¿Cómo se trata en países cercanos?

Contextualicemos este debate en el ámbito más amplio de las relaciones entre confesiones religiosas y estados.  Veamos sus raíces históricas:

La salida de la guerra de los 30 años en Europa se dio en la forma de unos reinos en los que cada soberano pertenecía a una Iglesia. Muchos de ellos fueron reinos monoconfesionales donde todos los súbditos tenían la misma religión del monarca. Las minorías de otras confesiones se convirtieron o no se sintieron cómodas. Conocido es el caso de las minorías calvinistas de Inglaterra que, aunque toleradas, emigraron a  Nueva Inglaterra. El carácter monoconfesional se dio en diferentes confesiones (católica, luterana,...). Sin embargo en zonas geográficamente intermedias los monarcas permitieron la existencia de minorías. Fueron reinos multiconfesionales. Por ejemplo Holanda, Inglaterra o algunos reinos de la actual Alemania.

Después de la revolución francesa y las revoluciones liberales, cuando se fueron creando los estados laicos tal y como los conocemos, se dio un patrón diferente de las relaciones Iglesia-Estado en países monoconfesionales y multiconfesionales. Sería largo analizarlo, pero en los primeros la pugna entre los anticlericales y el clericalismo generó un conjunto de asunciones liberal-ilustradas según las que la "neutralidad" del estado significó excluir la religión de la vida pública y por tanto del estado. En los países de raíz multiconfesional, en cambio, "neutralidad" del estado significó no interferir, permitir e incluso apoyar las diversas confesiones, mayoritarias o minoritarias, sin hacer más problema del hecho religioso. Se generó una manera diferente de entender qué significa "neutralidad". Por  tanto, aunque los estados hoy sean laicos, preservan una tradición y se dan unas mentalidades arraigadas en las sociedades, sobre religión y neutralidad del estado en las que resuenan todavía los acontecimientos de la historia brevemente mencionados.

Para situar el tema de la religión islámica en la escuela, puede ser adecuado tener presente este marco más amplio de las relaciones Iglesia-Estado. En general, en países de tradición multiconfesional ha sido menos problemático impartir la religión islámica y, desde hace ya años, se incluyó en la escuela pública.

Así en Alemania más de 50.000 alumnos de 800 escuelas públicas reciben clases de religión islámica, según las estadísticas de los 16 ministerios de educación de los estados alemanes. Fruto de la reciente ola migratoria hay unos 800.000 niños musulmanes entre 6 y 18 años y por lo tanto un gran potencial de crecimiento. En Holanda están establecidas escuelas denominadas "especiales" públicas que tienen escolarizados los dos tercios de la población. Entre ellas están las escuelas religiosas. En general las escuelas religiosas son moderadas en la perspectiva religiosa. Hay más de 50 escuelas primarias islámicas con más de 12.000 alumnos. En Inglaterra hay más de 100 escuelas islámicas privadas y unas 10 tienen financiación pública. En los USA, a pesar del 11S, hay escuelas privadas musulmanas, así como en Canadá. También algunas de ellas cuentan con financiación pública. En los Países Nórdicos, prácticamente sólo existen escuelas privadas islámicas con financiación pública en Dinamarca y Suecia, países con más inmigración musulmana. Hace unos años se abrió en Francia, estado laico por excelencia, el Lycee Averroes en Lille, el primer instituto musulmán. Es un centro concertado con el estado francés, como ya ocurría con centros católicos, protestantes y judíos.

Esto no quiere decir que la existencia de escuelas islámicas o la enseñanza de la religión islámica, incluso en países de tradición multiconfesional, no genere controversia. Después de años de experiencia, los expertos sin embargo coinciden en que las clases de religión fomentan la integración y contrarrestan el extremismo. Una persona formada en un estado laico en una tradición religiosa, si es moderada y respetuosa con las demás, entenderá mejor también otras religiones y probablemente será una persona con sentido de comunidad y diversas pertenencias.

Podemos convenir que algo tendremos que hacer cuando en el espacio público se da la diversidad de religiones de hoy. Nos parecemos ahora mucho a un país multiconfesional. Podemos, pues, aprovechar la experiencia de países cercanos de tradición multiconfesional para abordar, como ellos hicieron, la enseñanza de la religión islámica en la educación pública.