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No estamos diciendo nada nuevo señalando que la pandemia por la Covid-19 está teniendo efectos muy negativos en muchos órdenes de la vida. Está causando sufrimiento, muerte, devastación económica y un comprensible miedo. Ha limitado las libertades y removido los esquemas y seguridades. Además ha producido, con la reiteración de olas, cansancio, incluso agotamiento, irritación y preocupación en una parte muy amplia de la sociedad. Ha tenido efectos en las personas y en las organizaciones del trabajo, de la salud, de la educación,... Además, incluso teniendo la suerte de estar bien, todo es más triste, podemos hacer menos encuentros con grupos de personas, podemos ver menos los familiares y amigos, debemos limitar la presencialidad, etc.

Escuchando las noticias y toda la negatividad cotidiana que nos hacen llegar y la que nos hemos acostumbrado, cuesta ver que la Covid-19 pueda haber traído algo positivo. Puede parecer incluso una falta de consideración tratar de encontrar cosas positivas cuando tanta gente lo ha pasado y lo está pasando mal.

Sin embargo la vida continúa, la vida es así ahora. Y como de cualquier experiencia, podemos aprender algunas cosas y extraer también algunas lecciones positivas. Individualmente y como sociedad tenemos que poder construir una narrativa integradora del tiempo que vivimos, aunque sea de lo que supone vivir en esta mayor incertidumbre. Y hemos de preparar individualmente y colectivamente la post-pandemia, desde el "reset" que esta situación ha supuesto, en la espera paciente del nuevo tiempo ilusionante que viviremos cuando esto termine. Teniendo esperanza y también paciencia que es la actitud positiva cuando esperamos.

En efecto la pandemia y el confinamiento causados ​​por la Covid-19 han impactado en todos los órdenes de la vida: la salud, la vida familiar, la economía, el trabajo, las costumbres sociales, e incluso en nuestro mundo interior y nuestros valores. Ha actuado como un espejo, devolviendo una imagen sobre nuestros sistemas políticos, económicos, sociales, culturales, de salud, de educación, sobre nuestra escala de valores personales, también sobre la interdependencia que tenemos, como seres vivos que somos, respeto del medio natural. Tomamos así una mayor conciencia de nuestra interdependencia y común humanidad.

Siendo más conscientes de todas estas dimensiones, que ahora conocemos mejor -aunque sea por haber perdido la sensación de normalidad- podemos decidir salir de nuestras rutinas y zonas de confort y realizar cambios en nuestros sistemas de vida. Tenemos muchas ocasiones ahora ser conscientes de estos puntos débiles, que son también potenciales fortalezas pues nos dan la ocasión de reconciliarnos con nosotros mismos. Podremos así hacer cambios que puedan ser útiles para vivir en medio de nuevas olas y rebrotes de esta pandemia, u otras que puedan venir en el futuro, para pensar integralmente y para aprender y desarrollarnos medioambientalmente, cultural y existencialmente. Para vivir en la post-pandemia dando centralidad a nuestra común humanidad.

El Evangelio nos enseña que es donde hay debilidad y vulnerabilidad donde Jesús va al encuentro. Seguro que estamos hoy más cerca de Jesús si le hacemos un lugar entre nosotros.

De estas y otras cuestiones, del reto de aprender y de vivir hoy, trata el nuevo libro que próximamente presentaremos:

Gallifa, J. (2020) Vivir Hoy. Aprendizajes de la Covid-19 para el desarrollo medioambiental, cultural y existencial. Barcelona: Colección Psicología, Persona y Contexto. ISBN paper: 978-84-122251-7-4, ISBN ebook: 978-84-122251-8-1