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Hemos llegado al final de curso. Estos días los/las maestros/as y profesores/as han finalizado este atípico curso, se forman y ya están preparando la denominada 'nueva normalidad' para el próximo curso. Habría muchos aspectos a considerar sobre lo que ha pasado en el mundo educativo y como se ha actuado en respuesta a la crisis de salud y las situaciones asociadas al confinamiento. Ante una situación muy difícil para muchos, en general, los maestros y profesores de los centros educativos han hecho un gran trabajo. Los responsables de las administraciones y organizaciones educativas han tratado también de responder con medidas sin precedentes que se ajustaran a la novedad de la situación. Ha terminado el año escolar, han sido muchos aprendizajes nuevos y se han dejado por el camino muchos otros. También se ha puesto a prueba la capacidad de responder por parte de los sistemas e instituciones educativas. Nos alargaríamos si entráramos en todos estos aspectos.

Sin embargo, hay un aspecto que merece una especial atención. Amigos que conocen bien algunos centros educativos de barrios humildes me dicen que entre un 30% o 40% de los niños y niñas de estos centros habrán perdido el curso. Esto puede suponer para ellos un retraso importante difícil de recuperar.

Estos días empiezan muchos casals d’estiu, colonias, actividades de esplais, como son los organizados por la Fundación Pere Tarrés que realiza una llamada mediante una campaña solidaria para que ningún niño/a se quede sin poder participar. Otra institución como la Fundación Jaume Bofill habla de hacer un esfuerzo para tener un verano enriquecido, que permita compensar las carencias y las desigualdades de un número considerable de niños, que en Cataluña pueden llegar a ser 300.000. Piden a los ayuntamientos, que deberían garantizar 80 horas de actividades educativas al alumnado vulnerable este verano.

Las Escuelas de la Paz de la Comunidad de Sant'Egidio, proponen una Escuela de Verano con jóvenes voluntarios para ayudar a los niños para recuperar los meses de escuela. Se fundamentan en la pedagogía de Milani en Barbiana, que mostró que cuando hay el interés por la persona, y los niños se sienten aceptados y queridos, aumenta su motivación por aprender. En esta escuela de verano cada joven atiende a un niño, con libros de verano para ayudarles a que no se descuelguen y se vuelvan a reenganchar al proceso educativo.

Es muy importante también destacar cómo, además de los beneficios para los niños/as, estas actividades de ocio enriquecido son un elemento formativo de primer orden también para los jóvenes que las organizan y participan en ellas. Estos días cientos de casals, colonias, actividades de esplais y agrupaments escoltes se inician en toda Cataluña. Aún estamos a tiempo a reparar al menos una parte de lo que han perdido los niños/as más vulnerables. Será un muy buen trabajo!

Como dice Francesco Tonucci en un libro reciente, es prioritaria la necesidad de que nuestras sociedades apuesten definitivamente por los niños y las niñas. A todos/as los niños/as y jóvenes: buen verano enriquecido!