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Lo que comenzó siendo una acogida monástica cotidiana a aquellos pocos que quedaron en la cuneta de la sociedad, a causa de la crisis, y cuyo número fue en aumento, no ha parado.
 
Se pasó del torno del monasterio a un locutorio para la acogida. A los pocos meses a un local de 60 mts2 más unos bajos, que no tardó en quedarse más pequeño aun.
 
Creció la demanda, creció vertiginosamente el número de voluntarios valiosos y comprometidos y la solidaridad de personas anónimas, de empresas y de instituciones;  y a los nueve meses de estar en el segundo local, debimos trasladarnos a un local de más de 300m2, que permitió una acogida más digna, una mejor distribución de la ayuda, y un contacto personalizado con las personas.
 
El equipo de voluntarios comenzó a querer pasar de lo que era un “recurso” para paliar la crisis, a pensar en ir a la raíz de los problemas y a dar soluciones más profundas: crear espacios y oportunidades para que la gente pueda progresar y vivir de su trabajo…. Y vivir con dignidad.
 
Fueron meses de trabajo, de discernimiento, de diálogo. Tiempo para crear lazos y afianzar la confianza.
 
Hace 15 días, parece que la luz comenzaba a hacerse y se consiguió la suma y el compromiso de personas significativas que podían facilitar el desarrollo de lo que plateábamos desde la base.
 
Finalmente este viernes quedó plasmado el proyecto y este lunes saldrá a la luz pública.
 
Os invito a acogerlo con la misma ilusión y esperanza con la que lo hemos pensado, discernido, puesto en marcha…. Contamos con vosotros.
 
Hasta el lunes….