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Sabemos de rebote que este es uno de los temas más politizados, más objeto de polémicas, más objeto de malentendidos e, incluso, de batalla dialéctica sin piedad, el tema de la lengua, el tema de defensa de la lengua propia, y en particular me estoy refiriendo, obviamente, a la lengua catalana. Dos subrayados, primero, no vivimos una situación de bilingüismo, vivimos una situación de diglosia. Es decir, la lengua vulnerable, la lengua frágil, la lengua que es pequeña en cuanto al número de hablantes, en cuanto a su presencia en los medios de comunicación de masas, y en cuanto a su presencia en el cine, es el catalán. De ahí que me parezca necesario, me parezca justo, me parezca propio, de un país como Cataluña, que tiene la lengua catalana como propia, que la preserve, que la defiendo, que tenga cuidado, especialmente en las instituciones y también, obviamente, en los procesos educativos. (...)