Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

"Habéis  resucitado con Cristo". Así comienza la segunda lectura de este Domingo de Resurrección, es un fragmento de la carta a los Colosenses (Col 3,1-4) muy apropiado como se puede ver, para esta festividad.

La afirmación con que comienza la lectura es contundente y lleva a preguntarse: ¿cómo se puede haber resucitado sin haber muerto ya que por resurrección se entiende el retorno a la vida después de la muerte?. De hecho tampoco casa con un texto de la segunda carta a Timoteo donde el autor se queja de los que van diciendo que la resurrección ya se ha realizado y que, defendiendo esto, pervierten la fe de algunos (2 Tm 2,18) . En la apocalíptica judía la resurrección no se produce inmediatamente después de la muerte individual sino que tiene lugar antes del juicio universal; menos aún que la resurrección se produzca en vida de la persona. Pablo afirma que por el bautismo hemos sido sumergidos en la muerte de Jesús y si fuimos sepultados también viviremos. "Muertos al pecado pero vivos (no dice resucitados) para Dios en Jesucristo" (Rm 6,11), la resurrección queda pospuesta a un tiempo posterior.

Lo que importa de la resurrección no es la resurrección en sí misma sino la nueva vida que adquiere el resucitado. Con la resurrección se realiza la entrada a una nueva vida y eso es lo que prioriza el autor de la carta a los Colosenses; según él la nueva vida obtenida por el bautismo y por adhesión a Jesús es el resultado de la participación en la resurrección de Jesús y es esto lo que le permite hablar de una resurrección realizada. La nueva vida adquirida es una vida escondida, por eso la afirmación de que ya se ha resucitado sólo es válida desde la fe.

"Buscad lo que es de arriba". Buscar es una actitud propia del creyente. Buscar (Darash, en hebreo) es un verbo importante en el lenguaje bíblico. "Buscad al Señor mientras se deja encontrar" (Is 55,6). En los salmos es una invitación constante. Buscar es marcarse un objetivo y dedicar actividad y esfuerzos para conseguirlo, a la vez es desestimar y rechazar aquellas pistas, propuestas o atractivos que puedan desviar de la meta marcada. El autor de Colosenses anima a buscar y que el objetivo sean las cosas de arriba, es decir, Jesús resucitado que está a la derecha de Dios y anima a rechazar las cosas de la tierra. En la contraposición arriba y abajo resuena el pensamiento helenista según el cual la tierra es inestable, malsana y mortal y se contrapone al mundo superior puro, inmortal y divino. El mundo de arriba, el cielo, es el lugar propio de la presencia de Dios; "El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies" (Is 66,1).

La nueva vida queda escondida. Al respecto de ello, Ignacio obispo de Siria escribió un texto interesante en su carta a los Efesios: "Pero se ocultó al que es cabeza del orden presente la virginidad de María y su parto, de manera semejante también la muerte del Señor. Tres misterios clamorosos que fueron llevados a cabo por Dios calladamente ". En el que es cabeza del orden presente hay que ver los poderes hostiles al proyecto de Dios y, en consecuencia, los adversarios de la comunidad cristiana. Ignacio hace ver como quienes presumen de conocimientos esotéricos son incapaces de captar una realidad clamorosamente llevada a cabo por Dios. Quienes se afanan en penetrar en secretos y misterios a través de rituales, iniciaciones, no saben ver la realidad escondida en Dios. Para el autor de Colosenses lo que para un no creyente resulta invisible es totalmente perceptible a los ojos de la fe.

Domingo de Resurrección. 1er domingo de Pascua. 12 de Abril de 2020