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La parábola que leemos en el evangelio de este domingo (Lc 17,11-19) se suele titular "La curación de los 10 leprosos" aunque el título más adecuado debería ser "El samaritano agradecido" porque son un samaritano y Jesús quienes acaban focalizando toda la atención narrativa del texto.

El texto comienza presentando Jesús de camino hacia Jerusalén. Fijémonos que dice "Ierousalem" nombre que Lucas usa para designar la ciudad en sentido sagrado y religioso; cuando no le quiere dar ninguna connotación especial usa "Hierosolyma". A continuación dice que pasaba entre Samaria y Galilea. No hay consenso entre los comentaristas sobre la traducción y construcción de esta frase. Como se ha entender? caminaba Jesús por un terreno fronterizo entre los dos territorios? iba de un lugar a otro ?. Si Jesús iba hacia la Jerusalén sagrada es lógico que evitara el paso por Samaria y escogiera el camino que pasaba por Perea para evitar el rechazo de los samaritanos hacia todos los que iban a Jerusalén (Lc 9,53). También es raro que empiece primero mencionando Samaria antes que Galilea cuando geográficamente todo indica que debería ser lo contrario.

Todo apunta a que Lucas quiere dar importancia a Samaria preparando el rol que en la parábola adoptará el samaritano agradecido. Hay que tener presente que en los evangelios de Marcos y de Mateo no aparecen los términos Samaria, ni samaritano ni samaritanos. Juan, en cambio, dedica el capítulo 4 de su evangelio a hablar de ellos y usa el término samaritano para tratar Jesús de endemoniado (8,48). Lucas que conoce Juan, excepto el episodio del rechazo a Santiago y Juan (9,52-56) habla bien de los samaritanos; además del pasaje que nos ocupa, recordemos al buen samaritano que auxilia al hombre al que han robado (10,33). En el libro de los Hechos de los Apóstoles sobresale la predicación de Felipe y la intervención de Pedro y Juan a fin de que los samaritanos reciban el Espíritu Santo. Como sucedieron históricamente las cosas no lo sabemos, pero es de suponer que, desde los primeros tiempos posteriores a la muerte de Jesús y las experiencias vinculadas con su resurrección, habría comunidades cristianas en Samaria. Lucas hace justicia a esta realidad presentando la figura del samaritano agradecido como representante de aquellas primeras comunidades cristianas samaritanas que se adhirieron al proyecto de Jesús.

La mirada misericordiosa de Dios es un tema muy apreciado en la Escritura hebrea. El esquema sería: 1) súplica angustiosa del que se ve en una necesidad, 2) mirada de Dios que percibe el sufrimiento 3) actuación por parte de Dios. Lo vemos en el relato de la llamada a Moisés: "He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas por culpa de sus explotadores. Conozco sus sufrimientos por  ello he bajado para liberarlo "(Ex 3,7-8). También en los salmos aparece el tema: "Porque no ha rechazado ni despreciado al que es pobre y desvalido; no le ha escondido su mirada y cuando ha pedido auxilio lo ha escuchado "(Sal 22,25). Lucas establece un símil entre el actuar de Jesús y el actuar de Dios. Los leprosos se dirigen suplicantes a Jesús, él los ve e inmediatamente comienza la actuación. Los leprosos deberán poner algo de su parte ya que si, en principio, lo que pedían era un poco de pan o una pequeña limosna, Jesús está dispuesto a darles mucho más. En la sobreabundancia del don de Jesús se corresponde la grandeza de la reacción del samaritano. La postración a los pies de Jesús es indicativa de la categoría del personaje. Se puede interpretar como un gesto de aceptación de Jesús como intermediario de la actuación salvífica de Dios.

Domingo 28 durante el año. 13 de Octubre de 2019