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Las persecuciones de Antíoco Epífanes en tiempo de los Macabeos despertaron en Israel el pensamiento apocalíptico que, ante el desastre que suponía la persecución, esperaba su finalización con los ojos puestos en un gobierno de Dios sobre todo el mundo y la correspondiente victoria sobre los enemigos perseguidores. Los cristianos heredaron del pensamiento apocalíptico judío estas esperanzas mesiánicas. Los primeros cristianos pensaban que la implantación del Reino de Dios y el juicio contra los pecadores sería inmediato, pero los acontecimientos pronto lo desmintieron. Las primeras persecuciones y la caída de Jerusalén dispararon las primeras alarmas. Cuando Domiciano accedió al poder obligó a todos los ciudadanos a practicar el culto a la diosa Roma a fin de atar y estructurar política y religiosamente la unidad del imperio. Los cristianos se opusieron, para ellos era inconcebible adorar al emperador y otros dioses porque la única divinidad era la del Dios revelado por Jesús. Seguramente empezaron persecuciones locales en Asia menor.

Este ambiente propició la redacción del libro del Apocalipsis del que, en la segunda lectura de hoy, festividad de Cristo Rey, leemos unos versículos del comienzo del primer capítulo (Ap 1,5-8). Los primeros cristianos se valieron del lenguaje apocalíptico judío para confeccionar un libro que expone que existe un plan divino que hace mover la historia y que impondrá el triunfo de Dios sobre todo tipo de fuerzas adversas, representadas por el imperio romano. En las reuniones de las comunidades de Asia menor, ante el peligro presente o inminente de la persecución, se leía el libro esperando un final victorioso y triunfal. Los enemigos perderían la batalla final y los que habrían mantenido fieles recibirían el premio merecido.

La lectura comienza enumerando tres títulos aplicados a Jesús que rememoran la pasión, la resurrección y el enaltecimiento de Jesús. Nos fijamos en el tercero: "Príncipe de los reyes de la tierra". Jesús es el único señor y él están sometidos los emperadores, a pesar de sus pretensiones divinas. El dominio sobre los reyes que amenazan la comunidad debe fortalecer la confianza de los cristianos.

Cuando se escribió el libro del Apocalipsis los reyes eran los emperadores romanos y éstos solían llevar el título de Pontifex Maximus, es decir, ostentaban el máximo poder sacerdotal. En contraposición a este poder el texto de hoy llama los cristianos: "casal real, sacerdotes de Dios"; en qué sentido se han de leer estas expresiones?.

Israel tenía conciencia de que Dios era rey de todo el mundo (Dn 5,21), pero de una manera particular se consideraba que él era la plasmación del reino de Dios en la tierra que, con la llegada del mesías, instauraría un mundo perfecto donde la realeza del Señor sería indiscutible. El Señor era el rey de Israel (Is 33,22; Sal 93,1; 97,1; 145,1). Este reinado universal de Dios se convierte en Jesús en la proclamación del advenimiento de Reino de Dios. Con la resurrección de Jesús, victoria sobre la muerte, ha comenzado el dominio sobre las fuerzas del mal y, en consecuencia, el inicio de la realeza de Jesús. El fundamento de la realeza de los cristianos no puede ser otro que la participación en la realeza de Jesús. Si esta ha comenzado a ser una realidad a partir de su resurrección, la realeza de los creyentes, como beneficiados de la resurrección de Jesús, ha comenzado a ser ya una realidad.

Los antiguos sacerdotes de Israel tenían cuidado de los asuntos religiosos del pueblo. Presidían los rituales religiosos y eran encargados de llevar a cabo los sacrificios prescritos por la Ley. Sobre todo hacían de intermediarios entre Dios y el pueblo. Lo que decimos indica hacia dónde puede ir el sacerdocio de los cristianos. Para ellos toda la vida es un acto de culto. Ante el falso sacerdocio de los emperadores, los creyentes son los verdaderos sacerdotes que ofrecen su vida y su existencia como un acto de culto. Pablo dice a los romanos: "os exhorto a ofrecer vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: éste debe ser vuestro culto razonable" (12,1). Además de eso, ellos son los intermediarios entre Dios y la humanidad y esto debe entenderse en el sentido de las palabras de Mateo: "Brille así vuestra luz a los hombres; para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre del cielo "(5,16).

Domingo 34 durante el año. Festividad de Cristo Rey. 21 de Noviembre de 2021