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Un pequeño fragmento del capítulo 9º de la carta a los Hebreos (He 9,11-15) lo leemos en la segunda lectura (cilce B) de la festividad del Cuerpo y la Sangre del Señor. Al término de la lectura (v.15) nos encontramos con la frase. "Cristo es el mediador de una nueva alianza porque ha muerto en rescate de los pecados cometidos bajo la primera". A qué se refiere cuando habla de los pecados cometidos bajo la primera alianza ?.

El tema de la alianza ocupa un lugar importante en la carta a los Hebreos, sobre todo en los capítulos 8.9 y 10. Los autores del Nuevo Testamento se valieron de textos, pasajes o eventos del Antiguo Testamento para explicar y dar sentido a lo que sucedió con Jesús de Nazaret. La carta a los Hebreos tiene un particular interés en mostrar el sentido de la muerte de Jesús. La alianza consignada en el Antiguo Testamento será un elemento clave y escogido para hacerlo. Una tradición presente en 1 Co 11,21 y en los sinópticos Mt 26,28; Mc 14,24 y Lc 22,20 también se valdrá del recurso a la alianza para dar sentido a la muerte de Jesús.

El autor de Hebreos se fija en el aspecto cultual presente en la antigua alianza. A Ex 24,1-8 la alianza se instaura a través de un sacrificio. El autor de Hebreos construye una contraposición entre el sacrificio de la antigua alianza y la muerte de Jesús. Lo que ocurre con la antigua alianza es que no sirve. Lo dice el mismo texto de la carta a los Hebreos: "La ley de Moisés es del todo incapaz de llevar a la plenitud a quienes participan cada año en los mismos sacrificios ofrecidos una y otra vez" (10,1) y "Los sacrificios vuelven a recordar que son pecadores "(10,3). Los profetas se quejaban del incumplimiento de la alianza: "El pueblo de Israel y el de Judá han roto con la alianza que hice con sus padres" (Jr 11,10). Pablo sintoniza con este pensamiento cuando dice: "nadie es justo delante de Dios en virtud de las obras mandadas por la ley" (Rm 3,20). Hebreos argumenta que "si la primera alianza hubiera sido irreprensible no habría sido necesario sustituirla por una segunda" (8,7). La profecía de Jeremías proclamando una nueva alianza avala la inutilidad de la primera y postula el advenimiento de la segunda (Jr 31,31-33). Los pecados cometidos bajo la primera alianza (expresión que puede resultar extraña) se refieren, pues, a esta incapacidad de la antigua alianza y al hecho de que ésta fuera incumplida por el pueblo de Israel. Una vez la alianza se ha roto, es necesario, por su restablecimiento, un acto de culto. Jesús, según la carta a los Hebreos, es el que tiene la capacidad de llevar a cabo este acto de culto que restablezca la alianza y este acto de culto será su muerte en la cruz.

El texto de la carta a los Hebreos que leemos (vv. 11.12.13) hoy permite comparar lo que ocurrió en la muerte de Jesús con los sacrificios de la antigua alianza, si bien la comparación no es entre iguales sino que la muerte de Jesús tiene un valor infinitamente más grande. Los sacrificios antiguos tenían un valor limitado en el tiempo, el sacrificio de Jesús tiene un valor definitivo. Los sacrificios de la antigua alianza se realizaban en un templo humano, el de Jesús se realiza en el cielo. Actuaban los sacerdotes, en la nueva alianza que realiza el sacrificio es el mismo Jesús.

Entre las comparaciones la que tiene más fuerza es la de la sangre. El autor de Hebreos se vale de un razonamiento típico del rabinismo consistente en afirmar que cuando se compara algo de menor importancia con algo de más importancia, si el primero es cierto, mucho más cierto es el segundo. Aplicado al tema de la sangre, si la sangre de los animales era buena para purificar, mucho más eficaz es la sangre de Jesús. Esta eficacia le viene dada porque la sangre de Jesús tiene el aval y el sello del Espíritu. No olvidemos que la sangre es el equivalente de la vida. El autor de Hebreos está diciendo que ante la sangre de Jesús no hay ninguna contrapartida que pueda ocupar su lugar.

Festividad del Cuerpo y la Sangre del Señor. 6 de Junio ​​de 2021