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La primera lectura de la festividad de Santiago Apóstol está formada por la selección de tres textos del libro de los Hechos. Ac 4,33 habla de la predicación de los apóstoles; Ac 5,12.27-33 menciona que los apóstoles hacían señales y prodigios y relata su comparecencia ante el sanedrín sin mencionar, sin embargo, de la intervención de Gamaliel que propició la liberación; finalmente Ac 12,1b-2 proporciona la noticia de la muerte de Santiago en manos de Herodes Agripa I que mandó decapitarlo.

Herodes Agripa I pertenecía al linaje de los Herodes alguno de los cuales aparece en el Nuevo Testamento. Herodes el grande, su abuelo, intervino en la matanza de los niños en Belén (Mt 2,16); Herodes Arquelao es mencionado en el regreso de Jesús de Egipto (Mt 2,22); Herodes Antipas intervino en la muerte de Juan Bautista (Mt 14,3-12; Mc 6,17-29; Lc 9,9) y de Jesús (Lc 23,7-12); Herodes Agripa II intervino en el proceso contra Pablo en Cesarea (Hch 25,13-27).

Agripa I reinó entre el 37 y el 44 dC., fue educado en Roma y fue amigo del emperador Calígula que le concedió reinar sobre Galilea y Perea y también fue amigo de Claudio que le concedió, además, los territorios de Judea y Samaria. Su situación era excelente para combinar los intereses de Roma con un buen conocimiento de los valores, creencias y costumbres judías.

¿Qué circunstancias motivaron que Agripa I optara por decapitar al apóstol Santiago? Por un lado hay que tener presente la intervención de Gamaliel ante el sanedrín; esta ocurrió durante la comparecencia de los apóstoles ante este tribunal narrada en la lectura que nos ocupa. Gamaliel hizo notar que si la actividad de los apóstoles no era obra de Dios esta caería por su propio peso. Esta intervención hizo que aflojara la opresión contra los apóstoles, dejándolos por una temporada, como veremos, en paz. El otro acontecimiento que influyó en la muerte de Jaime fue la estancia de Pablo y Bernabé a Jerusalén para aportar ayuda a los hermanos de Judea víctimas del hambre acaecida en tiempos del emperador Claudio (Hch 11,21-30). El problema fue causado por el origen del dinero aportado que había sido dado por paganos incircuncisos y fue recibido por los judíos de las comunidades cristianas de Judea; los otros judíos veían en ese gesto algo impuro, humillante (paganos ayudante judíos) y ofensivo. Estos judíos indignados consideraban el cristianismo como una secta judía entre muchas otras. Todo hace pensar que estos judíos, seguramente fariseos, congraciados con Agripa I encendieran el ánimo del monarca para que arremetiera contra los cristianos. La muerte de Jaime representó una venganza por la situación creada con la visita de Pablo y Bernabé. Enfriada la influencia de Gamaliel, Agripa I consiguió con la muerte de Santiago el agrado de los judíos y fortaleció su propia identidad judía haciendo así contrapeso a las buenas relaciones con Roma.

La muerte de Santiago gustó a los judíos; enardecido Agripa I, se atrevió a atacar al máximo dirigente de las comunidades de Judea: Pedro. Si la muerte de Esteban fue la primera entre los creyentes de lengua griega, la muerte de Santiago fue la primera entre los creyentes de habla hebrea. Sorprende la forma romana de ejecución a un judío como Jaime por parte de un rey judío. Posiblemente el texto quiere resaltar que los fariseos consideraban totalmente excluidos los cristianos de la comunidad judía, por eso la ejecución de Santiago se llevó a cabo según la práctica de la ejecución romana. La muerte de Santiago es un paso más en la ruptura entre el judaísmo oficial y las comunidades cristianas. Jesús había dicho a Santiago refiriéndose a su muerte: "Mi copa, sí la bebereis" (Mt 20,23). Las palabras de Jesús han comenzado a hacerse realidad.

Festividad de Santiago Apóstoles. 25 de Julio de 2021