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  Pablo estuvo 18 meses en Corinto durante su segundo viaje misionero y allí fundó una comunidad cristiana. Después se fue a Éfeso, Jerusalén, Antioquía y Galacia. Durante su ausencia se presentó en Corinto Apolo, un brillante predicador que seguramente arrastraría un grupo de entusiastas que, con el tiempo, sería causante de serias divisiones dentro de la comunidad de Corinto. Alertado por la gente de Cloe que serían esclavos, amigos o familiares de esta mujer que habría visitado Pablo estando en Éfeso, el apóstol decide intervenir para solucionar divisiones que se habían producido en la comunidad. Después de una primera carta perdida, escribe una segunda -Pablo habría escrito más de dos cartas a la comunidad de Corinto -  para resolver el asunto, de ella leemos un fragmento en la segunda lectura de este domingo ( 1 Co 1,10-13.17). En el , en la forma en que lo presenta la lectura litúrgica, se pueden distinguir las siguientes partes 1) Serias advertencias del apóstol instando a la unidad de la comunidad; 2) enumeración de los grupos que materializan las divisiones; 3) preeminencia del anuncio del Evangelio y valor de la cruz de Jesús.

Después de reclamar la unidad, Pablo enumera los grupos enfrentados. El libro de los hechos de los Apóstoles nos da una buena información de quién era Apolo. Judío de origen alejandrino, hombre elocuente y versado en las Escrituras. Instruido en el camino del Señor, llega a Éfeso enseñando con exactitud todo lo que se refiere a Jesús, pero sólo conoce el bautismo de Juan. Priscila y Aquila le exponen más exactamente el camino de Dios y la animan a satisfacer su deseo de ir a Acaya, cuya capital es Corinto. Allí refuta con energía los judíos y demuestra con las Escrituras que Jesús es el mesías. Los griegos que valoraban la oratoria y la retórica quedan deslumbrados por la capacidad oratoria de Apolo, no es de extrañar, pues, que en la comunidad de Corinto tuviera unos buenos  logros (Hch 18,24-28).

No está constatada documentalmente una estancia del apóstol Pedro en Corinto. Lo que sí es cierto, es que Pedro ejerció un indiscutible liderazgo en la Iglesia primitiva. De ahí que resulte coherente pensar que judeo - cristianos procedentes de Palestina y Siria entusiastas partidarios de la predicación de Pedro llegaran a Corinto y allí hicieran campaña a favor del estilo de hacer de Pedro no siempre coincidente con el de Pablo (Gl 2 , 11-14).

El partido de Pablo serian sus discípulos. El partido de Cristo es una formulación retórica o responde a una realidad ?. La expresión hace pensar que existía un grupo que alardeaba de tener una relación especial con Cristo. Eran una especie de místicos o espirituales que rechazaban maestrazgos humanos y presumían de estar guiados por revelaciones recibidas directamente de Dios mediante experiencias carismáticas.

En defensa de la unidad Paz invoca la muerte de Jesús en la cruz que es el núcleo del evangelio que él proclama. Todos los lectores de la carta conocen sobradamente la crueldad de la crucifixión. Un precio tan alto no puede ser desperdiciado por un rifirrafe entre grupos, no puede ser dañado por unas rivalidades ridículas. Es por la muerte de Jesús que llega la salvación y no por los apóstoles y predicadores que la anuncian. Si el evento Jesús sirve para que no haya ni judío ni griego, ni hombre ni mujer y todos sean uno solo (Gl 3,28), las divisiones del corintios no se pueden aceptar de ninguna manera porque desvirtuarían por completo el núcleo de este evento: la muerte de Jesús.

Domingo 3º durante el año. 26 de Enero de 2020