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Los sumarios son narraciones breves que, con unos pocos versículos, pretenden resumir unas determinadas circunstancias sin entrar en el detalle concreto de los hechos. En la primera lectura de este domingo leemos el primero que aparece en el libro de los Hechos de los Apóstoles (2,42-47) que sintetiza la vida de la comunidad de Lucas que se puede tomar por modelo de las primeras comunidades cristianas. Otro sumario se encuentra en Ac 4,32-35 y se pueden considerar también sumarios Ac 5,11-16 y 19,11-19.

La vida de la comunidad que el sumario sintetiza está marcada por cuatro notas distintivas: la enseñanza de los apóstoles, la comunidad de vida, la oración y la fracción del pan. Estas características son las que fueron señalando las comunidades de Jesús como comunidades alternativas a las comunidades judías.

Los miembros de la comunidad descrita ya han recibido el primer anuncio, el kerigma, la buena noticia; ahora se trata de perseverar en la enseñanza de los apóstoles que se nutre, ante todo, de la misma enseñanza de Jesús, aquella instrucción que Jesús impartió durante su vida (Lc 5,3) y en el intermedio Pascua antes de ser llevado al cielo (Hch 1,3). Las comunidades de Jesús tendrán especial cuidado en que toda enseñanza conecte con la enseñanza de Jesús y la garantía de ello es que tenga el aval de la enseñanza de los apóstoles, es decir, de aquellos que recibieron directamente la enseñanza del mismo Jesús. La fidelidad a la enseñanza de Jesús pasa por la fidelidad a la enseñanza apostólica. Esta va acompañado de una relectura del Antiguo Testamento, ya lo hizo Jesús con los discípulos de Emaús (Lc 24,27) y lo acaba de hacer Pedro anunciando que lo acontecido en Jesús estaba previsto en el Escritura (Hch 2,14-36).

"Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en todos". No eran los únicos que lo hacían. También los esenios practicaban la comunidad de bienes. Flavio Josefo, escritor judío del s. I habla elogiosamente de este grupo y dice de ellos: "Suelen también despreciar la riqueza y tienen en gran estima la comunicación de los bienes los unos con los otros y no hay quien sea más rico que otro" (Bell 2,6 ). En una sociedad en que el objetivo de la vida es acaparar bienes, como el rico insensato de la parábola de Lucas (12,19) y en que la religiosidad judía consideraba la prosperidad material como una bendición de Dios (Dt 28,3- 5.11-12) la renuncia a la riqueza se convertía en una toma de posición alternativa a los valores dominantes. No es extraño que, tanto los esenios como las primeras comunidades cristianas despertaran la admiración de la gente que seguramente veían en el gesto una forma de contrarrestar el poder y dominio de los ricos poderosos.

El texto refleja el momento histórico en que las comunidades cristianas celebran la eucaristía en los encuentros domésticas. La oración hecha en casa alterna con la asistencia al templo. El texto lo presenta en yuxtaposición y no deja de causar extrañeza. Como es posible que no haya habido una ruptura con el templo, cuando Jesús se enfrentó a este en el momento de sacar a los vendedores (Lc 19,45) y las autoridades que lo gobiernan son los que han decidido la muerte de Jesús ( Lc 23,18)? La tensión vivida por los primeros seguidores de Jesús entre aceptar su novedad siguiendo, no obstante, en el marco de la religiosidad judía que afectaba más allá de las creencias personales, era ineludible. La muerte de Esteban, causada por el hecho de cuestionar la validez del templo, marcará un paso decisivo.

La noticia final informa de que la comunidad crecía. Lucas ha presentado la escucha de la enseñanza apostólica, compartir los bienes, la fracción del pan y la oración como los elementos constitutivos de la comunidad, pero son también los que la harán crecer; son estos y no otros, aunque se piense que lo que hace crecer las comunidades sean cosas muy diferentes.

Domingo 2º de Pascua. 29 de Abril de 2020