Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

La última aparición de Jesús a los discípulos explicada por Mateo en su evangelio (Mt 28,16-20) se lee hoy, festividad de la Ascensión del Señor. El encuentro / aparición tiene lugar en Galilea y en la montaña indicada por Jesús, dos datos geográficos que iluminan el evento. La montaña tiene un marcado protagonismo en el evangelio de Mateo: es el lugar de la superación de las tentaciones satánicas (4,9), del sermón de la montaña (5,1), de la multiplicación de los panes (15,21) y de la transfiguración (17,1). En el Antiguo Testamento es el lugar donde Dios se manifiesta y lleva a cabo el don de Ley (Ex 19). La montaña marca el tono singular y relevante del evento.

Jesús ha mandado a sus discípulos ir a Galilea y, desde allí, los alienta a comenzar la misión de predicar. No habría sido mejor empezar por Jerusalén donde, por la cantidad de gente que residía, un auditorio numeroso estaba asegurado ?. Jesús manda a sus discípulos a Galilea para que empiecen por donde él comenzó, quiere que sean ellos que hagan todo el proceso que él ha hecho. Se trata de repetir la misma experiencia de Jesús, muerte incluida. Continuar desde Jerusalén la obra de Jesús correría el peligro de ahorrarse la muerte. El texto evangélico es una clara invitación a repetir la experiencia de Jesús en todos sus pasos, sin ahorrar ninguno.

"Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra" (v.18). La mayoría de comentaristas admiten actualmente que el evangelio de Mateo fue compuesto en la ciudad de Antioquía de Siria. La comunidad en la que se originó este escrito vivió bajo la presión de dos grandes poderes, el de la sinagoga judía y el poder del gobernador, representante imperial, encarnación de la prepotencia imperial de Roma. El enfrentamiento con la sinagoga fue duro y acabó con la ruptura. En cuanto al imperio romano, fue necesario vivir dentro de él sin compartir su ideología. Enfrentada a estas dos autoridades, la sinagoga y el imperio, emerge ahora la autoridad de Jesús. Jesús había esquivado manifestar el origen de su autoridad a requerimiento de los sacerdotes y los ancianos: "¿Quién te ha da esta autoridad?" (21,23). Ahora se aclaran las cosas La construcción en pasiva es un indicativo claro que el que le ha dado la autoridad es Dios, el Padre, la autoridad de Jesús es la autoridad de Dios que lo convierte en intérprete indiscutible de la Ley ( 7,29) y por ello puede, con toda coherencia, enviar a los discípulos a predicar lo que él les ha enseñado: "pues yo os digo".

Los destinatarios de la misión de los discípulos son los pueblos de la tierra, las naciones. En terminología bíblica son los paganos, es decir, los que no forman parte del pueblo de Israel. En el evangelio de Mateo se produce un giro significativo en cuanto al ofrecimiento de salvación. En un principio, la acción liberadora de Jesús va destinada a las "ovejas perdidas del pueblo de Israel" (15,24), pero ante el rechazo de Israel plasmado en la parábola de los viñadores (21,33-46) se produce el vuelco y la misión se amplía y se dirige a los paganos. Con el rechazo, Israel deja escapar la salvación y se abre un campo de misión que toma un alcance universal. La rotura de la comunidad cristiana de Antioquia con la sinagoga tendrá como resultado la búsqueda de un nuevo espacio misional; los no judíos, los gentiles habitantes de Antioquia, algunos de los cuales ya han comenzado a formar parte de la comunidad, recibirán ahora la misión evangelizadora de la comunidad de Mateo.

La misión no será fácil, predicar a los gentiles es como jugar en campo contrario, las adversidades están aseguradas. En el Antiguo Testamento ante las situaciones difíciles resuena la palabra alentadora del Señor: "Yo estaré contigo" (Ex 4,12; Js 1,5.9; 2 Sa 7,9; Jr 1,9). Ahora la escuchamos dicha por Jesús: "Yo estaré con vosotros". La promesa augura que, a pesar de las dificultades, el éxito de la misión está asegurado.

Festividad de la Ascensión del Señor. 24 de Mayo de 2020