Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

 

Leemos en la segunda lectura de la festividad de la Ascensión del Señor un fragmento de la carta a los Efesios (Ef 1,17-23). El texto es una mezcla de oración, profesión de fe y acción de gracias. Comienza haciendo una petición para obtener el don espiritual de comprensión de la revelación. A continuación se exponen los objetivos que debe lograr esta comprensión: la esperanza a que somos llamados; las riquezas de gloria reservadas ¡ la grandeza del poder de Dios. Y este poder es el que ha actuado en Jesús haciéndolo resucitar de entre los muertos y sentandolo a su derecha. Y termina la lectura exponiendo las consecuencias de ello: la soberanía de Jesús compartida con el Padre y el hecho de ser cabeza de la Iglesia.

Fijémonos en que el texto habla insistentemente de conocimiento, comprensión, e iluminación interior. Conocimiento que, en tanto que es don, proviene de Dios. Forma parte de aquellos dones del Espíritu mencionados en 1 Co 12,8. En esto el autor de Efesios quiere distanciarse claramente del conocimiento de la gnosis que se adquiere con el propio esfuerzo y es un conocimiento que salva. Si fuera así la salvación provendría de uno mismo y no de Dios.

La comprensión de que habla el autor de Efesios es un don espiritual. En esto conecta con el texto del profeta Isaías que habla "de espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y temor del Señor" (Is 11,2). Esta sabiduría característica de los tiempos mesiánicos es la que el autor de Efesios quiere para su comunidad. Sólo este es el verdadero camino para avanzar en el conocimiento de Dios. Se excluyen otras vías. Se trata de conocer a Dios a través de su actuar, de profundizar en este conocimiento porque no se puede amar lo que no se conoce. Es un conocimiento existencial. El conocimiento nocional o conceptual crea una distancia entre el conocedor y lo conocido, en cambio en el conocimiento existencial hay una identificación total entre la existencia del conocedor y la existencia del conocido.

El poder de Dios que actúa en nosotros a fin de obtener su conocimiento es el mismo que actuó cuando resucitó a Jesús de entre los muertos. Resurrección y exaltación tema central de la fe cristiana. Dos formas de expresar el paso de Jesús de la muerte a la vida. Algunos comentaristas ven, sin embargo, la resurrección como un paso previo a la exaltación. Con todo, lo que importa al autor de Efesios y, a tenor de todo lo que va a decir a continuación, es que Jesús comparte la soberanía de Dios con un poder que está por encima de cualquier poder, tanto de signo positivo como negativo , poderes que despertaban, con entusiasmo, la credulidad de los griegos contemporáneos de los efesios.
Este primer lugar de Jesús le otorga también la función de ser la cabeza del cuerpo que es la Iglesia. La afirmación de Iglesia cuerpo de Cristo se hace en un momento en que las pequeñas comunidades domésticas han dejado paso a una organización eclesial de mayor complejidad. La imagen de la Iglesia cuerpo se inspira en algunos autores clásicos que comparaban la organización de la sociedad con un cuerpo.
El lugar preeminente de Jesús sobre la Iglesia no es del mismo orden que la supremacía sobre las potencias. Estas han sido sometidas y puestas a sus pies, es decir, una primacía basada en una situación de dominio. No ocurre lo mismo con la Iglesia, las relaciones entre cabeza y cuerpo son unas relaciones basadas en la estimación, relaciones que quieren expresar, más que ninguna otra cosa: unidad inseparable entre cabeza y cuerpo, sintonía y encaje que hacen que la cabeza y cuerpo vayan a la una.

Festividad de la Ascensión del Señor. 8 de Mayo de 2016.