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El salmo 104 es un himno a la gloria del creador; de él leemos este domingo unos versículos escogidos en función de la fiesta de Pentecostés que en este día celebramos. Los versículos 1-4 son una alabanza a Dios; del 5 al 9 cantan la victoria sobre el océano primordial y el asentamiento de la tierra; del 10 al 12 están dedicados a las fuentes de las aguas y los ríos; del 13 al 18 se habla de las lluvias que benefician a la tierra; del 19 al 24 muestran como Dios es Señor del día y la noche; del 25 la 27 hablan del mar. Los versículos 27-30 afirman que del Señor depende toda vida y los versículos 31-35 son una conclusión en tono de alabanza. El texto bíblico del salmo recoge un fragmento del v. 1, trozos de los versículos 24 y 29 y los versículos 30,31 y 34 enteros. El salmo tiene muchas semejanzas con un himno que el faraón Amenofis IV dedicó al sol; por ser el salmo de composición más reciente, hay que pensar que fue el salmo el que se inspiró en el himno egipcio. Todo el salmo es una larga alabanza por el sostenimiento continuado que Dios ejerce sobre su creación y se combinan los elemento narrativos con resonancias míticas.

"Les retiras el aliento y expiran y vuelven al polvo de donde salieron. Envías tu aliento y renace la creación y se repuebla la faz de la tierra "(vv. 24b. 30). Son los versículos estrella del texto que nos ocupa. El término clave es "aliento", es la traducción de la palabra hebrea "ruah". Es un término capital en la teología bíblica del Antiguo Testamento, aparece 378 veces. El significado primero es viento, aliento, soplo. El interés del término no está en la naturaleza del viento, aliento o soplo, sino en la fuerza generada por el latido de la respiración o la fuerza del viento de la que se desconoce su origen y su destino enigmático. Son realidades que están en movimiento y tienen la capacidad y la fuerza de poner en movimiento otras cosas. Esta fuerza enigmática que actúa en el viento, su origen desconocido y sus efectos es lo que ha llevado a ver en ello la acción de Dios.

Los sentidos y significados de "ruah" son muchos y no podemos aquí repasarlos todos. En el texto que nos ocupa se presenta Dios manteniendo y velando por su creación. En los versículos anteriores, antes de la aparición del término "ruah", se expone como los animales esperan que Dios les dé el alimento a su tiempo, como él abre la mano y comen en abundancia. Los versículos 29 y 30 representan un progreso, no basta con el alimento material para sostener la creación, es necesario el don de la "ruah". Propio del estilo hebreo, primero se formula en negativo: "Si retiras el aliento expiran" y seguidamente en positivo: "Cuando envías el aliento renace la creación". Sin el aliento de Dios no hay ninguna posibilidad de vida, por eso dirá el libro de Job: "Él tiene a mano todos los vivientes y el aliento de todos los hombres" (12,10) y en el mismo libro una formulación similar a la del salmo: "Si Dios se reservase su soplo y su aliento todos los vivientes expirarían  a la vez y los humanos volverían al polvo" (34,14b.15).

Visto esto se ve clara la relación de "ruah" con creación. El don del Espíritu convierte al ser humano en un viviente: "El aliento de Dios me ha creado, el soplo del Todopoderoso me da vida" dirá Job (33,4) y es en la imagen impactante de los huesos que toman vida del libro de Ezequiel donde este enunciado se afirma con rotundidad: "Pondré en vosotros espíritu y viviréis" (37,6). Este dinamismo creador hace que la "ruah" esté presente en el inicio de la obra creadora de Dios tal como lo explica el libro del Génesis: "El Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas". Al caos y la tiniebla símbolos de muerte que envuelven la tierra, se contrapone el Espíritu de la vida. El salmo 104 enriquece el texto de Génesis; la creación no es un todo acabado, estático y, en cierto modo, independiente, sino que es una realidad viva, subsistente gracias a la intervención constante y permanente del aliento / espíritu de Dios que se preocupa por ella hasta el mínimo detalle.

Domingo de Pentecostés. 31 de Mayo de 2020