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El capítulo 21 del evangelio de Juan es un añadido, si se tiene en cuenta que Jn 20,30-12 era la primitiva conclusión de todo el Evangelio. Lo leemos este domingo y en él se presenta una manifestación de Jesús resucitado a sus discípulos. Entre estos se pueden distinguir dos grupos, el de Pedro, Tomás, Natanael y los de Zebedeos  y el de los otros dos discípulos de los que no dice el nombre. Más adelante (v.7), sabremos que uno de los dos es el discípulo amado por Jesús. Cada grupo tiene su líder, del primero es Pedro; el líder del grupo de los dos discípulos es el discípulo amado. Esta consideración tiene su peso porque lo que se manifiesta en el capítulo son las tensiones entre las primeras comunidades cristianas surgidas al amparo del liderazgo de Pedro y las comunidades joanicas  al abrigo del liderazgo del discípulo amado.

El texto habla de barca (ploion) y barquilla (ploiariôn) y de peces (ichthyon) y pececillos (opsariôn). Tienen alguna importancia estas distinciones? Para los analistas de los textos de la Escritura es muy claro que ningún detalle es superfluo. Pedro sube a la barca para irse a pescar. Es un comportamiento similar al de los discípulos que se vuelven a Emaús decepcionados después de la muerte de Jesús (Lc 24,13). Pedro con su grupo vuelve a su trabajo de pescador. Simbólicamente, la captación proselitista por su proyecto nacionalista. La primera pesca resulta totalmente infructuosa. Sólo después de la indicación de Jesús, tendrá un resultado espectacular: 153 grandes peces. A la vez, los otros discípulos llegan con una barquilla. Ven que Jesús tiene preparadas unas brasas y un pececillo que no se dice de dónde ha salido. Jesús les pide: "Traed algunos pececillos que acabais de atrapar" En medio de este juego que el texto hace entre barca y barquilla, peces y pececillos, se muestra a Jesús sin ningún interés por la barca que hace capturas espectaculares y sí por la barquilla pequeña y sencilla que captura peces pequeños.

La segunda parte del capítulo está marcada por el diálogo entre Pedro y Jesús. La triple pregunta nos lleva a recordar las tres negaciones de Pedro. Las preguntas de Jesús afinan cada vez más en el amor de Pedro a su persona, contrastado supuestamente con el amor del discípulo amado. Jesús comienza preguntando a Pedro si le ama (verbo agapáo) más que los otros. Pedro responde: Sí, Señor, tú sabes que te quiero (verbo fileô). El verbo de la respuesta de Pedro no es el mismo del de la pregunta de Jesús. El autor del texto juega con el sentido diferente de los dos verbos. "Agapáo" conlleva la idea de amor, fidelidad, respeto; "Fileô" conlleva la idea de amistad, tendría un grado más de intensidad en el amor. Jesús repite si "agapáo", Pedro responde "Fileô". Pedro piensa que va más allá de los otros porque aporta a la relación un plus de amistad. La respuesta de Pedro es muy atrevida, sabiendo que Jesús es el Señor, no debería atreverse, como no lo haría ningún judío, a que tiene amistad con el Señor. Jesús coge la palabra a Pedro y le pregunta si realmente le tiene amistad. Pere se enoja: hace tanto años que estoy contigo y no te das cuenta que aporto amistad ?. Pedro al hablar de "Fileô" quiere ir más allá del "agapáo" que tienen los demás discípulos que no tienen el pretendido trato de amistad que Pedro tiene con su maestro.

En cada respuesta de Pedro, Jesús le encarga que apaciente sus ovejas, las de Jesús, no las de otro. Que no haga de recaudador de masas. Si quiere ser reconocido como pastor de las ovejas de Jesús, debe hacerlo como lo hizo Jesús, modelo del buen pastor (10,2.11.14), pastor sobre todo de personas libres.

Domingo 3º de Pascua. 5 de Mayo de 2019