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La primera lectura de este domingo narra la finalización del primer viaje del proyecto misionero de Pau. El texto se encuentra en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 14,21b-27).

Lo primero que llama la atención es la gran cantidad de nombres de poblaciones. Se podría ver simplemente una información al estilo de un reportaje o como un diario de misión que va consignando los eventos. Pero hay que ver más. Detrás de cada nombre geográfico se encuentra una comunidad cristiana, cada una con su peculiaridad y personalidad. Comunidades nacidas como resultado de la labor evangelizadora de Pablo. Con lo que decimos se ve cómo la comunidad tiene en este pasaje un papel importante. Fijémonos en que Lucas recuerda que Pablo y Bernabé fueron enviados por la comunidad de Antioquía de Siria a evangelizar. Ahora vuelven a la comunidad que se reúne expresamente para recibir información de los resultados conseguidos. Pablo y Bernabé no informan a una autoridad superior a la que hay que rendir cuentas, sino que comparten lo que han hecho con la comunidad.

También llama la atención que Pau y Bernabé vuelvan a Antioquía pasando por aquellas ciudades donde han sido rechazados y perseguidos: Antioquía de Pisidia (13,50), Iconio (14,5-6), Listra (14,19-20) comunidades sometidas a dificultades originadas por la confrontación con los judíos defensores de la ley mosaica. El anuncio de la Buena Nueva no está exento de dificultades, ya lo predijo el mismo Jesús (Lc 21,12-18). El propio Pablo en sus cartas detalla las contrariedades y dificultades de su misión ( 1Co 4,11-13; 2Co 4,8-9; 6,4-10; 11,23-33; 12,10; Rm 8, 35-36). Pablo y Bernabé eligen el camino más complicado para regresar a Antioquía, había rutas más fáciles y menos peligrosas; en esto siguen el ejemplo de Jesús que fue a Jerusalén pasando por Samaria, el camino más dificultoso (Lc 9,52s).

"En cada iglesia designaron responsables que las presidieran" (v.23). El término griego traducido por responsables es “presbyteroi” que significa ancianos u hombres de edad avanzada. Hay versiones que al traducir usan el término presbíteros. Traducir “presbyteroi” por responsables es una traducción interpretativa. De hecho ni en sus cartas auténticas ni en las deuteropaulinas el apóstol Pablo habla nunca de presbíteros ni de ancianos. En 1Te habla de quienes “trabajan entre vosotros” que podrían considerarse como una especie de dirigentes. En Fl 1,1 habla de obispos y diáconos pero no de ancianos, reflejando la situación existente de las comunidades receptoras de las cartas pastorales donde sí se mencionan los obispos y diáconos (Tt 1,5; 1 Tm 5,17-19), cargos propios de un modelo de organización eclesial más propio del s. II. Lo que ocurre es que quien escribe el libro de los hechos de los Apóstoles es Lucas y éste, cuando se trata de la dirección de comunidades lo más probable es que esté pensando en el estilo de dirección de las comunidades palestinas que se regían por un consejo de ancianos, estilo de dirección inspirado en las sinagogas judías donde un consejo de ancianos ejercía el gobierno de una sinagoga.

En las cartas que Pablo dirige a las jóvenes iglesias surgidas de su actividad misionera existe constancia de una gran diversidad de estructuras organizativas y formas ministeriales. Es coherente pensar que en cada comunidad había cristianos dedicados a su guía y servicio. Por Pablo el mero hecho de haber recibido el Espíritu por el bautismo faculta a cualquier cristiano por el servicio y la guía, a pesar de todo, Pablo habla de unos ministerios fundamentales encaminados al crecimiento de la comunidad: apóstoles, profetas y maestros (1Co 12,28).

En cuanto a las nuevas comunidades surgidas de su primer viaje misionero: Antioquía de Pisidia, Listra, Iconio, Debre, a Pablo le preocupa la consolidación de la fe y la vida de éstas y quiere ayudarlas en las dificultades y prevenirlas las de predicadores foráneos que podrían desviarlas de la fidelidad al evangelio. A este fin se vale de su autoridad y presencia, de sus cartas y cuando no él no puede ir envía delegados y es coherente pensar que cuando éstos no den abasto, se elijan responsables estables y permanentes. El plural responsables apunta a que se trata de equipos dirigentes y no de individuos concretos con tareas de dirección y que se trate de elección hace pensar que toda la comunidad participa de la designación. La consolidación de las comunidades favorecerá el crecimiento de la Iglesia.

Domingo 5º de Pascua. 15 de Mayo de 2022