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Siempre en el primer domingo de cuaresma se lee en el evangelio el relato de las tentaciones de Jesús. Este año corresponde leer el texto de Marcos, un texto breve, que se caracteriza sobre todo porque no desarrolla el contenido de las tentaciones, tal como lo hacen Mateo y Lucas.
A pesar de su brevedad, el texto presenta una estructura muy precisa, determinada por el uso de la conjunción "y" ("kai" en griego), que no todas las traducciones respetan. Así se observan tres momentos: 1) La expulsión por el Espíritu al desierto; 2) estancia y tentación; 3) mención de las fieras y los ángeles.

 

El término "inmediatamente" quiere señalar la continuidad respecto la escena del bautismo ya que no queda espacio entre una y otra. La tentación adquiere así el tono de polo opuesto al bautismo, la bajada del Espíritu y la voz del cielo.
Llama la atención el uso del verbo "expulsó" (ekballein, en griego), que es el mismo verbo que la traducción de los LXX usan al describir la expulsión de Adán y Eva del paraíso. El Espíritu expulsa Jesús del Jordán, allí Jesús había experimentado la placidez de su posesión. El Espíritu, a fin de no dejarle a perpetuidad en esta situación paradisíaca, lo echa hacia el desierto. Será en este lugar, al ser tentado, donde tendrá que poner a prueba la eficacia del don del Espíritu, que le ha sido otorgado.
Expulsados del paraíso, Adán y Eva inician un recorrido por la tierra inhóspita, comienzo de una historia que, pasando por Abraham y Moisés, gracias al zoom enfocador de los textos bíblicos, irá a parar a la historia / experiencia de Israel, que ha superar en el desierto la tentación de ser infiel a su Dios. Los cuarenta días de que habla Marcos, apuntan a que Jesús revive la experiencia de tentación de Israel en el desierto.
La tentación puede ser entendida no como un hecho puntual, sino como una tentación que dura todo el tiempo que Jesús está en el desierto. Con ello se anticipa lo que ocurrirá en la trayectoria de Jesús hacia la cruz. Será una tentación permanente: la de optar por un mesianismo de poder, prestigio y dominio, lo que le gustaría a Pedro, de tal manera que Jesús se dirige a él Jesús llamándole Satanás (el otro lugar del texto de Marcos 8,33 donde sale este nombre) . Satanás es el antagonista que, tomando formas diferentes, estará presente en toda la actuación de Jesús
¿Qué hacen las fieras y los ángeles? Si admitimos que las fieras son la imagen del poder y del dominio -político y religioso-y de los valores e ideologías contrapuestos a los valores del Reino de Dios, entonces podremos establecer una doble relación, por una parte las fieras son servidores de Satanás y se vale de ellas para ejercer la tentación y los ángeles son los servidores del Espíritu. Poder y dominio contrapuestos a  servicio. Marco no especifica, como Mateo y Lucas, el contenido de las tentaciones pero sí quizás insinúa que el mesianismo de Jesús se debate entre la posibilidad de optar por el poder, prestigio y dominio o bien por el servicio.
El servicio, resultado de la experiencia del Espíritu, se  convertirá en el distintivo de las comunidades de Jesús. Se anticipa uno de los contenidos fuertes de su hacer y predicar. Lo veremos pronto, cuando en la  "comunidad - casa" de  Andrés y Pedro (1,29-34), la suegra de éste se pondrá a servir.
Domingo 1º de Cuaresma. 22 de Febrero de 2015.