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Leemos hoy un fragmento del evangelio de Lucas (Lc 14,25-33) que tiene como tema dominante las exigencias para ser un buen discípulo de Jesús. El texto queda situado justo después de la parábola del gran banquete, aquella en que se acaba buscando por las calles, plazas, caminos y huertos gente de todo tipo con el fin de llenar la sala del banquete (14,21-23). Se podría establecer un nexo entre esta gran convocatoria y las primeras palabras de nuestro texto: "Mucha gente caminaba con Jesús". En ambos casos se trata de un grupo numeroso y de origen indeterminado. La invitación al gran banquete es la imagen de una llamada a todo tipo de gente, esto provoca o explica que una gran multitud camine junto a Jesús, ahora toca cribar; de ello se habla en el texto de hoy.

"Mucha gente hacía camino" El verbo griego usado en este caso es "symporeyomai" que significa ir, ir al lado, viajar. No es lo mismo que "erchesthai opisô tinôs" que significa andar detrás de alguien y es la expresión que se utiliza para describir el comportamiento del discípulo que camina siguiendo Jesús y llevando la cruz. La ilustración gráfica de este discípulo la encontraremos en el relato de la pasión cuando presenta a Simón de Cirene cargando la cruz de Jesús y siguiéndolo (23,26). Es la imagen del discípulo ideal. Se trata aquí de contrarrestar lo que puede ser un entusiasmo por Jesús con la actitud del verdadero discípulo comprometido hasta las últimas consecuencias, es decir, el don de la vida simbolizado por la cruz.

"Si no me ama más que a su padre o la madre". El texto de Lucas literalmente dice "Si no aborrece a su padre o su madre". La primera fórmula, más suave, se acerca a la que se encuentra en Mt 10,37. La versión de Lucas es fuertemente hiriente. El uso del verbo "misein" que significa odiar o rechazar lo encontramos usado en el pasaje que dice: "Dichosos vosotros cuando la gente os odiará" (6,22) y "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian "(6,27). En este último versículo "misein" aparece contrapuesto diametralmente al verbo "agapáo" que significa amar.

Jesús no incita al odio; sólo quiere manifestar que la lealtad hacia él exige que, para los auténticos discípulos, incluso lo que más aman puede convertirse en un impedimento para el seguimiento a Jesús. Habrá que hacer una elección que no será fácil. Jesús anteriormente ya ha previsto los enfrentamientos entre seres queridos por ser discípulo (12,53). La formulación en condicional "si" quiere decir que habrá casos en que los dos amores son compatibles, pero que puede llegar la ocasión en que la opción por Jesús comporte tener que rechazar lo que se más ama, puede ser el padre, la madre , la mujer, hijos, hermanos o cualquier cosa de la vida.

Expuestas las condiciones para ser discípulo, siguen en el texto dos parábolas dignas de un maestro experto en sabiduría hebrea. Tienen un común denominador: ante la dureza de las exigencias y antes de tomar una decisión comprometida hay que tomarlo con calma y prever con serenidad lo que implica dar este paso importante. Y esto es así porque siempre existe el peligro de una primera exaltación entusiasta como la de gente que iba al lado de Jesús; exaltación que no tiene en cuenta si se tienen fuerzas suficientes para llevar a cabo lo que Jesús auténticamente pide. Todo el mundo sabe que quedarse a medio camino de algo puede dejar a la persona muy tocada. Siempre hay un toque de cobardía y frustración. Jesús lo sabe y por eso advierte.

Domingo 23 durante el año 8 de Septiembre de 2019