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Seguimos leemos en la segunda lectura de estos domingos de Pascua fragmentos de la 1ª. carta de Juan; hoy toca leer unos versículos del capítulo 4º (Jn 4,7-10). Dos temas predominan en estos versículos: el amor que debe presidir las relaciones con los hermanos y la comunión con Dios que se establece entre los que se aman entre ellos y confiesan que Jesús es el Hijo de Dios.

La primera carta de Juan tiene muchos puntos de contacto con el cuarto evangelio. El imperativo de amarse los unos a los otros, que en nuestra lectura aparece dos veces (vv.7 y 11), lo encontramos expresado varias veces en el evangelio de Juan: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. Así pues, amaos unos a otros. Todos sabran que sois mis discípulos por el amor con que os amáis "(Jn 13,34-35 y pasajes similares: Jn 15,12.17). Si en el evangelio el amor es el distintivo de los discípulos de Jesús, la 1ª carta de Juan profundiza y afirma que el amor entre hermanos es la garantía de la presencia de Dios en la persona creyente.

Otro punto de contacto se encuentra en la afirmación: "Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios" (v.7). En el diálogo con Nicodemo, Jesús le dice: "Nadie puede ver el reino de Dios si no nace de arriba" y "nadie puede entrar en el Reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu ... . Hay que nacer de arriba"(Jn 3,3.6-7). La entrada en el Reino pide una transformación radical de la persona. En la 1ª carta de Juan esta transformación radical se produce en aquel que ama porque consigue conocer a Dios.

"A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo único, que es Dios y está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado "(Jn 1,18) Si algún camino hay de acceso hacia Dios es Jesús. Así se dice en el diálogo de Jesús con Felipe (Jn 14,9). En la 1ª carta de Juan el camino de acceso hacia Dios queda garantizado por el amor entre hermanos y la confesión de Jesús como Hijo de Dios.

La contraposición entre los que aman y los que no aman se encuentra, si bien con otras palabras, en varios lugares de la carta. Los que guardan la palabra y los que no guardan los mandamientos (2,4-5); los que aman el hermano y quienes le odian (2,10-11; 3,14-15); quienes actúan justamente y quienes pecan (3,7-8); quienes confiesan Jesucristo y los que lo niegan (4,2-3; 5,10); el que es de Dios y los que no lo son (4,5-6). Esta presencia constante y contrastada de los dos grupos pone de manifiesto que la comunidad está amenazada por falsos maestros que proceden de una escisión dentro del mismo grupo (2,19). Son el Anticristo (2,8.22) y quieren engañar a la comunidad (2,26). Ante este panorama la comunidad quiere mantenerse unida y perseverar con un alto nivel de exigencia ética condenando con severidad los miembros disidentes.

"Dios es amor" frase importante e impactante de nuestro texto. Creemos que no debe interpretarse en el sentido de una descripción de la forma de ser de Dios. No debe leerse como un enunciado de manual teológico sobre Dios. No se trata tanto de decir cómo es Dios sino como actúa Dios. Cuando el libro del Deuteronomio afirma que Dios amaba padres de Israel, a continuación expone las acciones beneficiosas para con Israel: salida de Egipto, derrota de las naciones más poderosas y don de la tierra (Dt 4,37-38). Dios ama actuando. Dios es amor porque su comportamiento es amoroso. Aquí en la 1ª carta de Juan, a modo de respuesta de una pregunta no hecha: como demuestras que Dios ama, que Dios es amor? se da la explicación: Ama porque envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Tal como Jesús dice a Nicodemo, (Jn 3,16) Dios ha amado tanto al mundo que dio a su Hijo para el que cree viva.

Domingo 6º de Pascua. 9 de Mayo de 2021