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Me van a perdonar que les hable de mis vacaciones. Este año hemos hecho por primera vez esto tan moderno de intercambiar la casa con una familia extranjera. Recomendable. Hemos ido a parar a Irlanda, concretamente hacia el sureste, en Cork.

No haré lo que hacen los turistas de sacar grandes conclusiones de un país haciendo de turista. Pero si que me ha quedado una impresión que creo que debe de ser generalizable: que en Irlanda cuidan las familias con hijos. Es una impresión extraída principalmente de tres detalles. El primero ver por la calle muchas familias con tres o cuatro hijos. También en misa. El segundo, encontrar un servicio -tant públicos como privados- con tarifas especiales para familias. No sólo descuentos para menores. Sino un precio único para toda la familia, atentos a que los ingresos son por unidad familiar, y no penalizando a los que tienen más hijos. Y tercero, y quizás el más especulativo como simple turista, es que todo el mundo tiene un trato especialmente amable cuando vas con niños. Empezando por el señor que revisar la documentación en el aeropuerto, que estaba de buen humor a pesar de la aparente inocuidad de su trabajo. Un país family friendly.

Mirando por internet se pueden encontrar varios estudios y datos económicos que confirman esta percepción. La política de apoyo a las familias tiene una larga tradición y se considera como un tema de país, como aquí puede ser el acceso universal a la sanidad o las pensiones. Las prestaciones de ayudas a las familias con hijos en Irlanda también han sufrido recortes, pero siguen siendo universales, no sólo para familias con problemas económicos.

Los hijos se consideran una de las riquezas de la nación (dicho sea de paso, un tema que no veo muy planteado en el debate sobre un futuro estado propio). Evidentemente en Irlanda está el fuerte sustrato católico, pero también está en otros países europeos y esta política familiar no ha existido. En cambio si que se ha hecho en otros países de tradición más laica. Aquí, el tema de las políticas familiares siempre se ha visto como algo carca, mientras la izquierda prefiere hablar de derechos sociales y de igualdad. Además, cuando ha mandado la derecha tampoco se ha hecho política familiar de verdad. El aborto, el matrimonio homosexual o las prestaciones sociales ha polarizado los debates de derecha e izquierda, mientras abandonaba el tema de la política familiar, que es más amplio.

Pero, de vacaciones, no voy tanto al tema político como a la percepción que he tenido en Irlanda, aunque supongo que va ligada a las políticas que se hacen. En realidad, la gente tampoco tenemos hijos pensando en las deducciones de la declaración de la renta. Por eso creo que ayuda más la percepción de que he tenido. Que la gente entiende que los que tenemos más de dos hijos no lo hemos hecho para molestar o por incontinencia sexual. Que formar familias también es una aportación a la sociedad.