Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

Per saber-ne més

Me van a perdonar que no les pueda añadir gran cosa sobre el nuevo obispo de Lleida , Salvador Giménez Valls. No lo hemos visto mucho por aquí y hace unos años que no veraneo en Menorca. Pero sí cuatro cosas que me llaman la atención.

La primera es que los obispos de Cataluña los tengan que ir a buscar en Valencia. En los tiempos del cardenal Ricard Maria Carles se podía explicar, por proximidad. Pero sin que nadie se lo tome como algo personal sigo sin entender que en tres de las diez diócesis con sede en Cataluña haya un obispo formado en el seminario de Valencia. Todos buenas personas, pero nada que no se pueda encontrar entre el clero catalán. De hecho, el mismo obispo de Lleida, Joan Piris, había propuesto nombres muy interesantes para su relieve que no han triunfado.

Dos. No se puede dejar de pensar que sobre la mesa está el maldito y endémico tema de las obras de la Franja en litigio. Piris ya reconoció en su momento que sobre este tema vino engañado. Todavía hay quien se piensa que un obispo obediente y desconectado de la realidad leridana "obedecerá" a la Santa Sede y devolverá las obras a Barbastro. Pero esto no es tan sencillo , y si Giménez viene a hacer este trabajo, que Nuestro Señor se apiade de él.

Tres. Y más a largo plazo. Con 67 años es previsible que Giménez Valls termine su trayectoria episcopal como obispo de Lleida. Pero sobre todo esto quiere decir que se pierde una nueva oportunidad de crear cantera episcopal catalana, de cara a futuros relevos en Barcelona o Tarragona. Lo que ya ha pasado ahora en Barcelona, ​​que a diferencia de hace veinte o treinta años no hay muchos candidatos formados en Cataluña disponibles. Nos convendría una remesa de auxiliares en Barcelona que no sé porque hace años que no tenemos.

Y cuatro. Y más de fondo y especulativo. Finalmente se ha separado el nombramiento de Lleida del de Barcelona y no se ha escogido para Lleida uno de los nombres que sonaba, el auxiliar Sebastià Taltavull. Esto indica que otra vez el tema del relevo en Barcelona va para largo. Duracell. Las elecciones del 27-S y sobre todo el Sínodo de octubre hacen pensar que el relevo se alarga hasta Navidad, o pasado Navidad (o hasta que se termine la Sagrada Familia).

Cuatro razones que me llevan a pensar en un nombramiento hecho más con viejos esquemas eclesiales que con nuevos. Y Salvador Giménez puede ser buen obispo por Lleida, como lo ha sido el mismo Piris . Pero el nombramiento hace más olor a viejos movimientos estratégicos de mitras que en la solicitud pastoral hacia la Iglesia que peregrina en Cataluña.