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Me van a perdonar que lo personalice, pero un encuentro con el Papa es sobre todo un momento emotivo para cualquiera. Incluso diría que no hay mucha distinción entre católicos, otros creyentes y no creyentes.

Nunca hemos creído con el papolatría. El mismo Francisco repite a menudo que somos seguidores de Jesús, no del papa. Pero también es verdad que el Papa Francisco es de los que da gusto seguir. Y es sorprendente la capacidad que tiene de acoger lo que le quieren transmitir las decenas de personas con las que se encuentra cada día.

Para Catalunya Religió un encuentro con el Papa es un reconocimiento que nunca podremos agradecer. Es la oportunidad de explicarle que hacemos un trabajo en positivo. Es la confirmación de que durante 10 años hemos trabajado mucho. Es una manera de agradecer el apoyo que nos han dado tantas personas, congregaciones religiosas y entidades a este proyecto comunicativo. También de agradecerlo a las diversas personas que de manera voluntaria han dedicado horas y horas a las juntas o el patronato de la entidad que impulsa Catalunya Religió. Es una manera de visualizar que la Iglesia en Cataluña y las confesiones presentes en nuestro tienen cosas que decir y que aportar a la sociedad catalana. Es una manera de mostrar que en Cataluña hay un tejido social que hace un país más rico y que cohesiona la diversidad del país. Y que la Iglesia en Cataluña tiene un perfil i una lengua propia. Todo esto es que hay detrás una foto. Cataluña y religión.

A menudo he oído repetir a una persona del equipo de comunicación de la Santa Sede que el papa tiene principalmente dos funciones: mantener la unidad de la Iglesia y confirmar en la fe: "Nosotros tenemos que contar esto. El resto es vuestro trabajo".

No podíamos celebrar mejor los 10 años de Catalunya Religió. Lo que toca ahora es continuar haciendo nuestro trabajo. Y agradecer a todos los que nos dais vuestro apoyo para que sea posible.