Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

Domingo III de Adviento. Ciclo C.
Barcelona, ​​13 de diciembre de 2015.

Los medios de comunicación sociales nos informan cada vez con más precisión y rapidez de todo. Conocemos cada vez mejor
– las injusticias
– las miserias
– los abusos que se cometen a diario en nuestra sociedad, sobre la espalda de los últimos.

Esta información crea en nosotros un cierto sentimiento solidario con tantos hombres y mujeres víctimas de una sociedad injusta y egoísta, mezquina y calculadora. Sin embargo, nos hace sentir más impotentes.
¿Qué podemos hacer nosotros?

Juan nos ofrece una respuesta terrible en su simplicidad: "El que tiene dos vestidos dé uno al que no tiene ninguno, y el que tiene comida compártala con el que no la tiene."
Aquí se acaba nuestra falsa 'buena voluntad'. Aquí se evidencia nuestra mala conciencia.
Aquí se manifiesta el fondo de nuestro corazón.
Aquí se diluye del todo nuestro sentimentalismo religioso.

¿Qué podemos hacer?
Sencillamente: compartir lo poco o lo mucho que tengamos.
Así de simple. Así de claro.
Menos excusas y más voluntad de comprometerse.

Muchas de nuestras discusiones y controversias sociales y políticas; muchas de nuestras protestas y quejas de repente quedan reducidas a una pregunta muy sencilla:
¿Nos atrevemos a compartir lo nuestro con los realmente necesitados?
¿Nos atrevemos o no nos atrevemos?
¿Qué debe cambiar,
–las estructuras
–o bien las personas?

Empezemos por las personas.
Empezemos por mí.
Empezemos por ti.
Empezemos por nosotros.
¿Qué determinación concreta pensamos tomar?