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Domingo XXVII del tiempo ordinario. Ciclo B.
Barcelona, ​​4 de octubre de 2015.

Lo que más hacía sufrir a las mujeres en la Galilea de los años 30 era su total esclavitud y dependencia del hombre dentro de la familia patriarcal.
El marido las podía repudiar en cualquier momento abandonándolas a su suerte o desdicha.
Este derecho del hombre se basaba, según la tradición judía, en la Ley de Dios. Vamos, ¡como para celebrarlo!

Ninguna mujer podía levantar la voz para defender sus derechos. Porque no tenía ninguno, ni uno, ni medio.
En algún momento, el planteamiento llegó hasta Jesús: ¿Puede el hombre repudiar a su esposa?

Su respuesta desconcertó a todos. Las mujeres no se lo podían creer. Según Jesús, si el repudio está en la Ley es debido a la dureza de corazón de los hombres y a su mentalidad machista, pero el proyecto original de Dios no era éste.

Dios creó al hombre y la mujer para que fueran una sola carne.
Ambos están llamados a compartir
–su Amor
–su intimidad
–la vida entera
–así, con igual dignidad y en comunión total.

Por eso, Jesús podrá decir: "Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre con su voluntad machista."
Dios quiere una vida más digna, segura y estable para estas mujeres maltratadas por el hombre en los hogares de Galilea y en los hogares de hoy.
No se puede bendecir una estructura que genere superioridad del hombre y esclavitud de la mujer.

Después de Jesús ningún cristiano podrá legitimar con la Biblia o el Evangelio nada que promueva
–discriminación
–exclusión
–o esclavitud de la mujer bajo el hombre.
En el mensaje de Jesús hay una predicación dirigida exclusivamente a los hombres para que renuncien a su dureza de corazón y promuevan unas relaciones más justas y más igualitarias entre hombre y mujer.

¿Dónde se escucha hoy este mensaje?
¿Cuándo llama la Iglesia a los hombres a esta conversión o cambio?
¿Qué estamos haciendo los seguidores de Jesús para revisar y cambiar
–comportamientos
–hábitos
–costumbres
–y leyes que van claramente en contra de la voluntad original de Dios cuando creó al hombre y la mujer en igualdad total?

No se puede bendecir ni justificar una estructura que genere injusta superioridad en el hombre y humillante esclavitud de la mujer.
¿Se ha entendido bien, esto?
Pues a ver si cambiamos las conductas de los hombres déspotas.