Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

Domingo V del tiempo ordinario. Ciclo C.
Barcelona, ​​7 de febrero de 2016.

Seguramente que la clave para entender el significado religioso de este episodio evangélico, está en la reacción de Pedro y sus compañeros ante la inesperada y la inexplicable abundancia de la pesca.
Como dice San Lucas, aquellos pescadores quedaron admirados y extrañados. Quedaron sorprendidos.

¿Por qué?
Porque aquí hubo una teofanía, es decir: una manifestación de Dios.
Pero lo curioso de este caso es que Dios no se manifestó en lo sagrado (el Templo, el espacio santo). No. Aquí Dios se manifestó en lo profano, es decir: en el trabajo de la pesca.
Dios no se manifestó en el reposo del Templo, sino en la tarea del trabajo diario. La lección es clara y sorprendente.
Jesús modificó radicalmente la religión: la sacó del Temple y del culto y la situó en las tareas de la vida y en los afanes de la productividad.

Pero lo más maravilloso es que, como queda bien claro en este episodio, Jesús asoció la Presencia de Dios con la abundancia.
El Dios de Jesús no quiere la precariedad y la falta de recursos.
Así se manifiesta Dios en los relatos de la multiplicación de los panes, en el buen vino de las Bodas de Caná, en la pesca milagrosa del Resucitado.

La religión de Jesús no quiere que nuestro trabajo se haga o lo hagamos en vistas a la ganancia, sino en vistas a la productividad que genera abundancia y bienestar para la mayoría, no para unos cuantos.
Esto es de una importancia extraordinaria para poder superar la crisis económica global.
¿Cómo pensamos colaborar, nosotros?

No sé si alguna vez se han preguntado sobre la originalidad del cristianismo. La originalidad está en que no se limita a hablar de la "relación" del hombre con Dios, sino que plantea la "unión" del hombre con Dios.
Es lo que ocurrió con Jesús. En Él se veía un hombre, pero también se sentía a Dios.
No es que Jesús fuera elevado a la condición divina. Sino que en Jesús Dios baja a la condición humana.
En esto consiste lo más desconcertante de Jesús: Él es la humanización de Dios.

Y nosotros, ¿qué somos?
¿Qué se puede leer en el conjunto de nuestro vivir?
¿La Bondad de Dios
o el egoísmo de los hombres?
¿Qué se puede leer?