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Domingo XVIII del tiempo ordinario. Ciclo B.
Barcelona, ​​2 de agosto de 2015.

El evangelista Juan ofrece su visión de la fe cristiana elaborando discursos y conversaciones entre Jesús y la gente alrededor del lago de Galilea.
Y ¿qué les dice Jesús?
Jesús les dice que no trabajen por cualquier cosa, que no piensen sólo en un alimento perecedero.
Porque lo importante y decisivo es trabajar teniendo como horizonte la Vida Eterna.

Evidentemente es así. Jesús tiene razón.
Pero... ¿cuál es el trabajo que quiere Dios?
Esta es la pregunta de la gente: ¿Cómo podemos ocuparnos en los trabajos que Dios quiere?

La respuesta de Jesús no deja de ser desconcertante.
El único trabajo que Dios quiere, es éste: "Que creáis en el que Dios os ha enviado." Creer en Jesús.

Creer en Jesús no es una experiencia teórica, un ejercicio mental. No consiste simplemente en una adhesión religiosa.
Es un auténtico trabajo en el que sus verdaderos seguidores deben ocuparse a lo largo de toda su vida.
Creer en Jesús es una realidad que hay que cuidar y trabajar día tras día.
Creer en Jesús es configurar la vida entera desde Él, convencidos de que su vida fue verdadera: una vida temporal que conduce a la Vida Eterna.

Su manera de vivir a Dios como Padre, su forma de reaccionar siempre con misericordia, su intento de desvelar la esperanza, es lo mejor que puede hacer la persona humana.

Creer en Jesús es vivir y trabajar por una realidad última y decisiva:
–esforzarse por un mundo más humano y más justo
–hacer más creíble y real la paternidad de Dios
–no olvidar quienes corren el riesgo de ser olvidados por todos, incluso por las religiones.
–Y hacer todo esto sabiendo que nuestro pequeño compromiso, siempre pobre y limitado, es el trabajo más humano que aquí y ahora nosotros podemos hacer.

Por ello, desentendernos de la vida de los demás;
vivir todo con indiferencia, recluidos sólo en nuestros mezquinos y egoístas intereses;
ignorar el sufrimiento de la gente que encontramos en nuestro camino,
son actitudes culpables.

Actitudes culpables que evidencian que no estamos trabajando nuestra fe en Jesús.
Porque la fe en Jesús no es teoría y libros.
La fe en Jesús es compromiso y acción.

En nuestro caso concreto y personal ¿qué compromiso implica y qué acciones supone?
He aquí cuál es el mejor trabajo.