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3º Domingo de Pascua. Ciclo B Barcelona, ​​19 de abril de 2015

¿Qué es el hecho de risa? De quién es propio y exclusivo? Reír es propio de los seres humanos. Ninguna otra criatura terrenal sabe reír. La risa es la manifestación más expresiva de la alegría interior. Es una realidad que le brota de manera natural en el que vive disfrutando de la vida. Junto con el discreto sonrisa puede manifestar el gozo y la jovialidad de quien vive en paz -con él mismo - Con los demás - Y con Dios.

Pero el hecho de risa ha sido muchas veces bajo sospecha. Sospecha de quién? Sospecha por parte de algunos cristianos. En algunas tradiciones ascéticas la risa era considerado poco digno de la seriedad y gravedad que debe caracterizar a quien se relaciona con Dios. Una manifestación excesivamente mundana, más propia de personas frívolas que de cristianos de fe madura.

Curiosamente, y como contrapeso, la Biblia alude la alegría en todos sus matices de gozo, paz interior, exultación y fiesta.

Naturalmente hay muchas maneras de risa. Todos conocemos la risa irónico y burlón que pone al otro en ridículo. La risa sarcástico que hiere y duele. La risa vengativo que perjudica y destruye.

La risa sano es diferente y no tiene nada que ver con estas lamentables caricaturas. La risa sano nace de la alegría interior. La risa sano relaja las tensiones. La risa sano favorece la libertad.

Es una risa benevolente que acerca a las personas, crea confianza y ayuda a vivir. Según Freud, el buen humor es un elemento liberador. ¿Por qué no lo practicamos más a menudo?

Hay también la risa propio del creyente. Nace como respuesta festiva en el amor de Dios. Brota de la confianza total y expresa -compassió - Y afecto hacia toda criatura.

Este reír, hace la vida más saludable y más llevadero y más alegre. Es una victoria sobre el mal humor, la impaciencia o el desánimo. No ríen los fanáticos. No ríen los intolerantes. No ríen los amargados. No ríen los rabiüts y hoscos.

En cambio, sí se ríen -y bien de gusto- los que afrontan la vida de manera sana y libre.

Pascua ha sido desde siempre un tiempo de disfrute intenso. Tertuliano le llamaba "laetissimum spatium": un espacio de tiempo lleno de intensa alegría. Dos palabras resumen el clima que el Resucitado crea con su gloria: gozo y paz. En el evangelio de Lucas llega a decir que los discípulos "no acababan de creer de tanta alegría como experimentaban."

¿Cuál es la alternativa? O el cristianismo es demasiado grande y hermoso para ser creído o debemos escuchar la invitación de San Pablo que nos dice: "Estemos siempre alegres en el Señor. Os lo repito: estad alegres. Porque el Señor está cerca. " Hilo 4,4-5 .

¿Qué tal estamos de alegría nosotros? La alegría es el mejor termómetro de la vida cristiana.