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Tres preguntas claras, directas y de gran calado: «Si yo no me ocupo de mí, ¿quién lo hará? Pero si yo solo tengo cuidado de mí, ¿qué soy? Y si ahora no hago lo que tengo que hacer, ¿cuándo lo haré?» [Mixnà, Pirqé Avot 1,14]. Este texto forma parte del Talmud, libro de los judíos que recoge la sabiduría rabínica y que integra la Torá o Ley escrita con los comentarios e interpretaciones de los rabinos en dos compendios: el primero, la Mixná, y el segundo, la Guemará.

La primera pregunta: «Si yo no me ocupo de mí, ¿quién lo hará?» El punto de partida corresponde a la propia realidad personal. Ocuparme de mí ¿qué implica? Entrar en mi santuario interior, ser consciente de mis necesidades, escuchar mi cuerpo, detectar mis dificultades, cultivar los dones que he recibido, vivir la existencia desde mi centro profundo, trabajar la armonía, actuar en función del bien… Si no tengo mi yo verdadero bien asentado, el ego campará por sus anchas haciendo estragos.

La segunda pregunta: «Si yo solo tengo cuidado de mí, ¿qué soy? Este interrogante apunta en dos direcciones: (a) evitar el riesgo de vivir pendiente del propio ombligo, como si no existiera nadie más, y (b) dejar en evidencia que no tener cuidado de los demás muestra la pérdida de la alteridad, el poder del egoísmo y la incapacidad de amar. La pregunta no admite subterfugios: ¿qué soy? La respuesta es demoledora. Si me desentiendo de los demás, no augura nada bueno. Acaso muchas historias que tienen un denominador común: el imperio del egoísmo al desnudo.

La tercera pregunta: «Si ahora no hago lo que tengo que hacer, ¿cuándo lo haré?» La tentación es permanente: postergar, dejar para mañana lo que pueda hacer hoy, ya veremos… Formular propósitos sin cumplir ninguno. Se trata de vivir hoy y aquí. Vivir anclados en el presente. Sin dilaciones. Sin distracciones. Sin refugiarse en la nostalgia del pasado. Sin soñar en las maravillas del futuro, pero sin dar ningún paso en la buena dirección.

Cada día, al realizar al atardecer o por la noche la revisión de mi jornada, estas tres preguntas pueden serme de valiosa ayuda, siempre que se respondan con sinceridad.