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Tenía que llegar una pandemia para poner algunas cosas en su sitio. Hasta ese momento la sociedad de mercado había dictaminado los criterios del mérito y del éxito, con escasa o nula relación con el bien común. El glamur de los magos de las finanzas, con sueldos estratosféricos, era la encarnación del triunfo y de la consideración social. Ocupar una silla en un consejo de administración, donde se barajan cifras millonarias, era la aspiración de gente sin escrúpulos a la hora de obtener beneficios. En cambio, la pandemia ha puesto en primer plano a los hospitales y al personal sanitario, al que se le aplaudía a las ocho de cada noche desde los balcones y las terrazas. Una mirada justa, pero parcial. Poco a poco, fue calando una mirada más extensa y profunda sobre la realidad y se habló de personal esencial. No se reducía al personal sanitario, sino que se ampliaba al personal que trabaja en los supermercados, transportistas, cajeras… Personas, ajenas a ser consideradas meritorias y alejadas del mundo del éxito, poniendo en juego su salud, aseguran día tras día el alimento necesario para la población. Desde los tribunales de la pompa y del éxito, esas personas son prescindibles e irrelevantes. ¡Grave error!

En el pasado mes de enero, las seis personas que vivimos juntas estuvimos enfermas del COVID-19. Capeamos el temporal como pudimos. No obstante, un problema se nos planteaba irresoluble y no conocíamos sistemas para solucionarlo. Se trataba de eliminar las bolsas diarias de basura. Un amigo, primero, y un vecino, después, resolvieron solidariamente nuestro problema. El personal de limpieza es esencial, pero no recibe la consideración que se merece, como tantos y tantos trabajadores ignorados por las leyes del mercado y del éxito, tal como afirma Sandel. El sueldo lo suele dictar el mercado, pero de nosotros depende el reconocimiento social a tanta gente por su contribución al bien común. Para ellos y ellas, cabe respeto, atención, gratitud por su trabajo… Su dignidad está al mismo nivel que los bien remunerados. Y encima son esenciales.