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Muy a menudo hablamos de la importancia sobre que la familia apoye tanto al chico, a nuestros hijos, como a la escuela, que apoye en todo el proceso educativo. Pero seré más específico.

Hay una feminización de todos los procesos de seguimiento.

Es decir, muy a menudo nos encontramos que quien viene a las reuniones, quien acompaña a los chicos, que habla con ellos de lo que está pasando en la escuela, de cómo está yendo, etc, es la madre. Esto está bien, pero como hombre quiero decir que, esto, no puede ser exclusivo de la madre.

El hombre no puede estar abandonando este proceso de seguimiento, nos hemos de implicar y yo como hombre lo digo, lo reclamo y lo denuncio.(...)