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Nuestro estilo de vida favorece que al iniciar y al acabar el verano los diversos medios de comunicación traten una serie de fenómenos y de síntomas vinculados a la época estival y a las vacaciones. Algunos de los temas son clásicos y otros más novedosos e, incluso, algunos tienen un caràcter más puntual. En cualquier caso, los contenidos que se dedican a ello son numerosos y esto es un claro indicador de un veraneo cada vez más complejo y vivido desde una diversidad importante. Hay que valorar positivamente estas ayudas que a menudo aportan datos, consejos y orientaciones para gozar del merecido descanso.
 
En el apartado de los más tradicionales recordamos las orientaciones sobre los peligros del sol o de una dieta incorrecta; los consejos de seguridad para el hogar y los desplazamientos; el recordatorio de los acontecimientos deportivos de máximo nivel para no perder detalle; cómo preparar un viaje a lugares lejanos o exóticos; cómo organizar el horario para un buen aprovechamiento educativo de los hijos; una buena relación de libros para disfrutar de la lectura; cómo planificar las jornadas sin caer en la tiranía de la agenda o del reloj; cómo preparar la rentrée de los niños, jóvenes o adolescentes a la escuela y, también, de los adultos al trabajo sin tener un shock demasiado fuerte... De manera más puntual se ha hablado mucho, por ejemplo, sobre cómo afrontar y gestionar el verano en una época de crisis económica. Y más recientemente, el análisis y las razones de un mayor número de separaciones matrimoniales durante las vacaciones; el esfuerzo y las consecuencias que supone a los abuelos la parcela de responsabilidad y cuidado de los nietos, también, durante las vacaciones; cómo desconectar del trabajo laboral y, en especial, de las redes y del móvil, etc.
 
En este contexto hay que estar atento a un síntoma que podríamos llamar en ética «llueve sobre mojado». En efecto, en este período, fácilmente incrementamos la lectura y el visionado de noticias y, al mismo tiempo, los medios aumentan el tiempo y el espacio dedicado a determinados asuntos —seguramente por falta de otros temas. Episodios graves de violencia de todo tipo, de corrupción, de injusticia, etc., se suman al ambiente generalizado durante el curso repleto de escándalos, desesperanza y desafección. No creo que se haya llegado a tal punto de individualismo para afirmar que esto no tiene ninguna incidencia sobre las personas y sobre las relaciones sociales, ni que la solución sea aislarse radicalmente del mundo durante este tiempo. ¿Cómo afectará en vuestras vidas la constatación de una continuada mediocridad moral? 
 
Publicado en Catalunya cristiana, núm. 1827, de 28 de septiembre de 2014, p.12