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Nos avanzamos un día con esta entrada en el blog. La fecha se lo merece, hoy 25 de diciembre es Navidad. Y ningún otro día más propicio para continuar con Albert Dresaire y Enric Benavent, pesebristas hasta la médula, coordinadores del libre El belén, para vivir la Navidad. Esta vez nos invitan a fijarnos en los personajes que encontramos en el belén…

La presencia humana

Son importantes los roles y los valores que asumen los personajes del pesebre como expresión de la vivencia del nacimiento divino. Podemos agruparlos en tres categorías: la de los pobres, bien representada por los pastores a los que el ángel anuncia el acontecimiento. Son los destinatarios predilectos de la Buena Nueva, y son los primeros en recibirla. La de los sabios, representados por los magos, quienes a través de la sabiduría natural, llegan a la sobrenatural. El pesebre es el lugar de atención de Dios para con los pobres y los sabios para celebrar la universalidad del mensaje de salvación por el nacimiento de Jesús. La tercera categoría humana que ocupa el belén es una difusa y variada humanidad absolutamente desconfiada o indiferente, atareados en sus propios asuntos, ante el anuncio de los ángeles.

Los personajes del pesebre son el emblema de la manera con que cada uno afronta la presencia de Dios. Se puede ser como los hosteleros que lo rechazan, como Herodes que le teme, como los doctores de la ley que le citan las escrituras para defender sus privilegios, como la multitud de indiferentes que quieren ignorar el hecho. Pero se puede ser como los pastores que están disponibles a acercarse porque son pobres, o como los magos que saben buscar porque son sabios.

El belén es una presencia

Será pequeño o grande, será más o menos artístico. Pero vale la pena que el pesebre ocupe un lugar destacado en cada casa o en cada comunidad. Para tener muy presente lo que celebramos: que el Hijo de Dios viene a vivir nuestra vida, acompañado de sus padres María y José, visitado por los pastores con su humildad, adorado por Magos llegados de tierras lejanas, cantado gozosamente por los ángeles... el Hijo de Dios hecho hombre, un niño pequeño y débil que es la Luz para la humanidad entera. Cuando ponemos las figuras que nos son tan familiares, debemos pedir a Dios que dé a nuestros corazones aquella simplicidad o sencillez que supo descubrir en el niño al Señor, como supo hacerlo Francisco de Asís.

El papa Francisco, en su catequesis, durante la audiencia general el 18 de diciembre, explicó el significado del belén en la Navidad. En la catequesis que tituló El pesebre, Evangelio doméstico nos dice que «el belén es más actual que nunca, mientras cada día se fabrican en el mundo tantas armas y tantas imágenes violentas, que entran en los ojos y en corazón. El pesebre es en cambio una imagen artesanal de paz. Por eso es un Evangelio vivo».

Pues eso, contemplemos el belén, ¡Feliz Navidad!