Liturgia y bombones

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Dos palabras, muy diferentes, que me evocan a la figura de Mn. Pere Tena, el querido obispo Pere, que murió el día 10 de febrero de 2014.

La referencia a la liturgia es una obviedad. Mn. Tena no tenía ningún título oficial de liturgia. No sé si existía esta titulación cuando él terminó el doctorado, con 26 años, en 1954. Pero desde muy joven, la liturgia se convirtió en un eje central de su concepción de la Iglesia. Se dedicó a ella con pasión, en una época, pocos años antes del Concilio Vaticano II, en que la liturgia era muy rígida y necesitaba una renovación a fondo. Su esfuerzo enlazaba con toda la tradición europea de la reforma litúrgica que en Cataluña tuvo un momento especialmente brillante en el I Congreso de Montserrat, en el año 1915, ¡que reunió a más de 2000 personas!

Mn. Tena, pues, junto a otras personas, con 30 años, se animó a fundar el Centre de Pastoral Litúrgica. Con el permiso del obispo, aunque con ganas de promover una liturgia que ayude a vivir de manera plena y coherente el Evangelio. Muy joven, pues, con mucha iniciativa y muchísima dedicación promovió una “pastoral litúrgica”, es decir que fue más allá del imprescindible conocimiento de los orígenes, textos y tradiciones litúrgicas. Se trataba de sacar el polvo a unos cuantos conceptos, y de convertir en propuestas prácticas y sencillas aquellos elementos básicos y significativos de la liturgia para que las comunidades cristianas las viviéramos con profundidad. Se necesitaba coraje y creatividad, compartidos con muchas de las personas que el CPL fue reuniendo, entre las que destacaba la figura de Joaquim Gomis, periodista, buen conocedor del lenguaje, que contribuyó muchísimo a hacer que estas propuestas comunicaran bien su contenido. No es necesario decir que esta tarea se desarrolló plenamente a partir del Concilio, cuando se tuvo que dotar a las comunidades cristianas de la formación y de los materiales necesarios para todos los cambios litúrgicos que la Iglesia vivió con ilusión.

¿Y los bombones? Es que el padre Tena era una persona de fina ironía y de amabilidad extrema. Lo que en italiano dicen “fineza”. Lucidez, agudeza y atención a las personas. Por eso, poco antes de morir, cuando en el CPL nos habíamos mudado a los locales actuales (carrer de Nàpols 346, 1, Barcelona), vino a vernos. No es que tuviera una reunión con las “alturas” del CPL. Vino para saludar a la “tropa” cargado de bombones. Un traslado, nos dijo, siempre es agotador y había que reponer fuerzas. Lo agradecimos.

Memorial Pere Tena

Dado que se hacía querer, por el buen trabajo y por su trato, cuando murió, los miembros del CPL acordaron establecer un memorial Pere Tena no solo para recordarle a él, sino para promover la tarea de la pastoral litúrgica en la línea que él había trabajado. De hecho, dentro de unos días se entregará el VIº Memorial Pere Tena. Si repasamos los premios anteriores, veremos que la diversidad de premiados es un poco desconcertante. Y lo es justamente porque el trabajo de Mn. Tena fue de lo más variada: se han premiado el rigor y a la vez el trabajo pastoral y comunitario de la Abadía de Montserrat (2015); el trabajo institucional bien hecho del padre Joan M. Canals y del obispo Julián López de la Conferencia Episcopal Española para hacer realidad la liturgia conciliar (2016); la difusión de la liturgia en la América Latino en el obispo mexicano Víctor Sánches (2017); el trabajo imprescindible de los equipos de liturgia –que sin ser necesariamente expertos son como los prácticos que ayudan a los grandes transatlánticos conciliares a llegar al puerto parroquial– en el equipo de la parroquia de Santa Eulalia de Vilapicina (2018); el trabajo de reconversión de la liturgia papal (¡que seguramente le conllevaría algunos disgustos porque quiso transformar muchas cosas!) de Mons. Piero Marini (2019) y el trabajo académico y erudito del monje benedictino Juan Javier Flores este año.

¡Que por muchos años podamos hacer obras similares, con muchos, muchos peones con el mismo espíritu de Mn.Tena!

Mercè Solé