Las partes de la Eucaristía

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Como explicamos el día 3 de octubre, la Eucaristía está formada por diversas partes: los ritos iniciales, la Liturgia de la Palabra, la Liturgia de la Eucaristía y los ritos conclusivos. Desde entonces estamos repasando cada una de estas partes poco a poco, así que, si aún no lo habéis hecho, os invitamos a leer los artículos anteriores, antes de leer el de esta semana.

Eucaristía: el significado

«Eucaristía» significa «buena gracia» (en griego eu-charis). De parte de Dios, la «buena gracia» que nos concede. De parte nuestra, la «buena Gracia» que le decimos, la acción de gracias.

A veces le «bendecimos» (decimos-bien) y le «alabamos». Otras, le «damos gracias». Bendecir y alabar miran más directamente a la persona. Dar gracias se refiere sobre todo a los favores que esa persona nos hace.

Pero en la práctica, en nuestra Eucaristía, usamos como sinónimos «Eucaristía», «bendición» y «alabanza».

Las partes

De la Palabra se pasa al Sacramento. De lo que da un sentido distinto a cada domingo (las diferentes lecturas) pasamos a lo que hace que cada domingo sea igual (el memorial de la muerte y resurrección de Jesucristo).

Jesús, el día antes de su pasión,

  • tomó el pan (y la copa)
  • dijo la acción de gracias
  • lo partió
  • y lo dio a sus discípulos.

Ahora también nosotros,

  • reparamos el pan y el vino en la presentación de las ofrendas
  • decimos la acción de gracias en la plegaria eucarística
  • partimos el pan en la fracción
  • y lo repartimos en la comunión.

Preparación de las ofrendas

Antes este momento de la celebración se llamaba «ofertorio» y se acentuaban los aspectos de ofrenda de los hombres a Dios, o de sacrificio y ofrenda de Jesucristo. La verdadera ofrenda de Jesucristo (y de la asamblea unida a él) tiene lugar en la plegaria eucarística. En cambio, lo que en este momento se hace, es la preparación de todo aquello que después se usará en la plegaria eucarística. Como Jesús que «tomó el pan» antes de «decir la acción de gracias».

La preparación de las ofrendas debería ser un momento de calma entre dos momentos fuertes: la liturgia de la Palabra que exige intensa atención, y la plegaria eucarística que exige también una fuerte comunión de espíritu. Entre estos dos momentos, se produce un espacio de calma mientras se prepara el altar, en silencio, o con música de fondo, o con un canto relajante.

Y hasta aquí una pequeña introducción a la Liturgia de la Eucaristía. Como cada semana, en el apartado «Per saber-ne més» encontraréis los materiales usados para preparar este artículo; también encontraréis enlaces a posts anteriores que pueden ayudar a completar la información de hoy.

Gracias por leernos, ¡y hasta la semana que viene!